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Amor en los tiempos de WhatsApp, canciones de amor por WhatsApp

Sabes, creo que en estos tiempos el amor y las relaciones se volvieron más locos de lo que ya estaban; si ya de por sí, no se podía decir que fueran asuntos muy de gente cuerda, ahora menos, ya que siempre ha existido la idea de que el amor es ciego y le acompaña la locura.

Pero ahora en estos tiempos el amor está más loco que nunca antes en la vida y la culpa de esa locura extra, radica en la virtualidad, en las nuevas formas de comunicación que en verdad nos permiten estar conectados y unidos a otras personas las 24 horas del día, 7 días a la semana; es el amor en los tiempos de WhatsApp.

Esa es la única razón que encuentro para tanta locura y amores nuevos que son bien extraños.
Y yo pensé que era la única que era presa de esas emociones intensas, pero ahora solo hay que platicar con los demás para conocer más historias extrañas de amor, en donde la virtualidad juega un papel muy importante.

Pero antes de seguir con esta idea mía del amor en los tiempos de WhatsApp, habría que entrar en contexto, para entender como WhatsApp o cualquier otro chat de mensajería instantánea ha modificado el amor de maneras tan bizarras y extrañas que asusta. Para ello solo hay que recordar cómo era el amor antes de la era 2.0

¿Te acuerdas?, te acuerdas como era el amor sin WhatsApp, un chat de Facebook, Facetime, Twitter, Line, un email o la cosa que sea, ¿te acuerdas?

Tal vez si eres lo suficientemente viejo, podrás recordar cómo eran las relaciones antes del amor en los tiempos de WhatsApp.

Primero el acceso a conocer miles de personas era muy restringido y básicamente el círculo de amistades de una persona era contado a unas cuentas decenas y eso si eras popular o tenías trabajos con contacto con muchas personas. Así como las posibilidades de ligue, romance o conquista estaban limitadas al entorno cercano, es decir el trabajo, la escuela y los lugares que se frecuentaban como el gym, alguna cafetería, es más, hay quienes ligaban en el antro. Y también cuando alguno de tus amigos te conectaba o hacía match con otra persona por ti.

Y ese solo era el comienzo, después de ello seguía el cortejo físico, en el que coincidir y tener citas era parte muy importante para hacer surgir el amor, después de la atracción y el deseo, obviamente.
Entonces las relaciones y el amor se experimentaban de forma más lenta, para ver una o dos veces a la semana a esa persona por un par de horas; el romance era parte de un proceso, digamos lento. Antes pasaban unos 3 o 4 meses para experimentar ese loco sentimiento de estar completamente atraído hacia una persona. Lo que llevaba a relaciones digámoslo así “estables”, pero claro, relaciones disfuncionales siempre han habido, no son únicas de la era del WhatsApp.

Pero hay que aceptarlo, ahora las relaciones son diferentes, y creo que todo sucede porque se acorta ese tiempo de conocer a alguien.

Además internet y su virtualidad, así como todos sus chats de mensajería instantánea propician la valentía de poder hablar con alguien, sin importar que de forma personal, física pues, no se pueda hacer lo mismo.

Para empezar ahí hay un problema, cuantas personas no conocemos que por el chat son una, y en persona se apagan.

Ese efecto de anonimato transforma a las personas.

Y ahora, existe otra modificación en las relaciones que trastorna todas estas interacciones, y es el hecho de que se vive el amor de manera virtual, se idealiza a alguien por esa eternas charlas que se dan a lo largo del día, hablando de todo y nada, sin realmente conocer el carácter o temple de una persona; de forma práctica en la era del amor en los tiempos de WhatsApp, las personas se enamoran de letras.

Antes se necesitaban muchas horas para llegar a la intimidad emocional con alguien, para abrirte y compartir tus miedos, sueños, anhelos y quien eres o quien querrías ser, lo sé, sueno cursi, pero es neta. Esa información no la compartimos con cualquiera, primero tiene que haber confianza y las gana de tener intimidad emocional con alguien, algo más difícil de lograr, que la intimidad sexual.

Pero ahora con chats interminables a través de WhatsApp, muchas horas al día y a la semana, platicando con alguien sobre existencialismo, miedo y sueños hasta altas horas de la madrugada, hacen que invariablemente una persona se sienta conectada con otra.

Sin importar que mucha de esa relación y conexión solo suceda por letras, sin verse mucho.

¿Qué pasa?

¿Acaso somos la generación de personas que preferimos las relaciones virtuales?

No lo creo, pero nuestra necesidad de intimidad emocional nos hace buscar esa conexión en los lugares más extraños y eso pasa mucho en el amor que se encuentra en WhatsApp, esperando un mensaje y revisando la última conexión de esa persona.

Así que pasamos de relaciones más tardabas a un amor 24/7, que solo puede suceder vía los mensajes instantáneos.

Antes si querías conversar a media noche con alguien, debías llegar a su casa, sin avisar, tal vez con un termo de café o una botella de tequila y esperar, como cuando lazas un volado a que esa persona te recibiera para poder estar juntos.
Ahora la cosas son diferentes, solo necesitas abrir WhatsApp y mandar un mensaje y seguro, si la otra persona tiene interés en ti o por lo menos no hay nada mejor que hacer, por ese momento, su atención puede ser tuya por horas. Inclusive hasta las 4 de la mañana, hablando de la vida, filosofando o porque no, hay quienes sextean. No se necesita conocer mucho a la persona, solo que te guste y ya.

En la actualidad todas las relaciones son así, o por lo menos la mayoría de ellas, suceden un 80%, o hasta más, a través de mensajes.

Eso hace que las personas quieran más, o eso quiero pensar, porque esas relaciones son más platónicas e idealistas, que reales, porque las personas se enamoran de esas largas conversaciones, esos extraños detalles virtuales como flores, besos, guiños, serenatas y todo tipo de actos locos de amor.

Pero a diferencia de antes, ahora todas esas acciones solo implican un click, sin esfuerzo, sin compromiso, sin acciones reales. Si quieres dedicar la canción I don’t want miss a thing de Aerosmith, no les tienes que pagar o contralarlos, es más, ya ni siquiera tienes que ir a la casa de esa persona, con tu grabadora y tu gabardina para pararte afuera de su casa, con el estéreo a todo volumen, haciendo el ridículo esperando que la otra persona disfrute tu acto kamikaze de amor. Ahora solo tienes que buscar una canción en el celular y dar click en ella para compartirla y a veces ni eso, solo tienes que entrar a YouTube y mandar la liga.

Tan simple como eso, las canciones de amor por WhatsApp pueden decir todo eso que sientes o no sientes.

Lo que quiero decir, es que cuando las cosas solo nos cuestan un click, ni siquiera lo pensamos, no lo sentimos, no nos cuesta nada dedicar mil canciones de amor a mil personas vía este mensajero instantáneo, no nos cuenta nada mandar miles de flores virtuales; así que tampoco cuesta nada enviar esas canciones de amor por WhatsApp, solo son cosas que enviamos; esperando que se tomen como algo real y en el caso de que ya no nos convenga esa realidad, en ese momento las cosas regresan a su estatus virtual.

¿Cómo alguien puede tomar en serio una flor virtual como símbolo de amor?
Quien en su sano juicio podría pensar que las canciones de amor por WhatsApp significan algo más que solo compartir música.

¿Quién?

El amor en los tiempos de WhatsApp es muy a conveniencia de nuestros intereses del momento, cuando nos conviene son actos de amor y cuando no, simplemente son conversaciones virtuales que suceden en el momento.

Si bien parecería que no es nada mandar, dedicar o compartir canciones de amor por WhatsApp, todo mensaje que se envié tiene un propósito y tiene un contenido que la otra persona debe interpretar.

Creer o no creer en el amor en los tiempos de WhatsApp, esa es la cuestión.

Y el día de ayer me percato de algo extraño, en mi línea secundaria telefónica, es decir mi otro celular, esa línea a la que solo me llaman mis papás y algunas personas que la tienen, no muchas debo decir; en WhatsApp tenía 4 canciones de amor, esperando a ser escuchadas ¿desde cuándo?, no lo sé, en iOS no pone la fecha de entrega de esas canciones; pero ahí estaban, esperando a ser escuchadas.

¿Quién las envió?, ¡Quién sabe!, ni siquiera tuvo la cortesía o el valor de firmas sus canciones o mandar un mensaje además de la música. Simplemente ahí estaban esas rolas esperando a que yo reaccionara, supongo que con amor y ante ese detalle anónimo solo suspirara y me enamorará, como lo hacen todos en los tiempos de WhatsApp.

Tal vez sea la edad, o tal vez simplemente sea una cínica o incluso, tal vez he dejado de creer en el amor, en versión 2.0, WhatsApp o en persona, pero esas canciones me parecieron de muy mal gusto.

Estas son las canciones que Shazam pudo reconocer

Creo que deberíamos enamorarnos menos por WhatsApp y más en la vida real, pero el problema es que la gente se está haciendo tan floja para ello, que ya nadie quiere esforzarse en conquistar a la antigua.

En vez de mandarme un montón de rolas, hubiera sido más interesante una serenata, digo.

Y ¿quién era el loco de las canciones?, creo que nunca lo sabré.

Yeshttps://elblogdeyes.com
Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com

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