Amor en línea: tipos de personas que te puedes encontrar

Ya no solo se busca el romance en el parque o la cafetería, ahora el dedo pulgar se encarga de explorar kilómetros de perfiles, deslizando a la izquierda o a la derecha con la esperanza de que, entre tanta oferta, aparezca alguien que valga la pena. Sin embargo, adentrarse en el terreno del amor en línea es como lanzarse a una alberca sin saber qué sorpresas te esperan bajo el agua. La promesa de encontrar el alma gemela es tentadora, pero la realidad, a menudo, nos presenta una galería de personajes que harían sonreír hasta al más escéptico.

Con la experiencia, uno aprende a identificar patrones y, sobre todo, a saber qué tipo de gente te vas a topar en este peculiar universo de las apps y sitios de citas. No es para desanimar, sino para ir con los ojos bien abiertos y, por qué no, con una buena dosis de humor. Porque si algo garantiza el amor en línea, además de posibles ligues, son anécdotas para contar.

Los clásicos del ligue digital: ¿quién anda por aquí?

Si te has aventurado en las profundidades del amor en línea, seguramente ya conoces a algunos de estos personajes. Son recurrentes, casi obligatorios en cualquier plataforma, y cada uno tiene su encanto (o su falta de él). Prepara tu paciencia y tu buen humor, porque aquí te presentamos algunos de los tipos de personas que se aparecen en tu bandeja de entrada:

  • El “fantasma profesional”: Este ejemplar es un maestro del arte de la desaparición. Todo empieza bien, la conversación fluye, parece que hay química, y de repente… ¡puf! Se esfuma sin dejar rastro. Ni un mensaje, ni una explicación. Simplemente dejó de existir en tu chat. No es que hayas hecho algo malo, es su naturaleza volátil.
  • El “curador de perfil”: Su especialidad es exhibir fotos de hace diez años, con filtros que lo hacen parecer otra persona, o imágenes grupales donde es un misterio quién de todos es. Cuando la conversación avanza, se le dificulta enviar una foto actual o real. La realidad virtual supera a la tangible en su mundo.
  • El “filósofo de la vida sin planes”: Adora las charlas profundas sobre el sentido de la vida, el universo y todo lo demás, pero cuando le propones un café o una salida, siempre tiene una excusa. Su zona de confort es el chat, donde puede lucir su intelecto sin la presión de la interacción cara a cara. Busca conexión, pero solo en el plano digital.
  • El “catálogo andante”: No busca una conexión, busca una opción. Habla con diez personas a la vez, y su estrategia es lanzar la misma línea a todos. Cuando le respondes, te sientes uno más en su larga lista. Su interés es efímero y su atención, dispersa. Para él, el amor en línea es un gran supermercado.
  • El “demasiado intenso”: Este personaje va a mil por hora. Después de dos mensajes ya te está declarando su amor eterno o haciendo planes para el futuro juntos. La velocidad con la que avanza puede ser un poco abrumadora, y a veces, hasta preocupante. No sabe de etapas, quiere saltarse todo y llegar al “felices para siempre” en el primer día.
  • El “solo busca relajo”: Clarísimo desde el inicio o no, sus intenciones son puras y exclusivamente de diversión sin compromiso. Si buscas algo serio, este tipo de persona te hará perder el tiempo, o al menos, te recordará que no todos buscan el mismo tipo de conexión. Su bio o sus conversaciones suelen delatar sus intenciones muy pronto.
  • El “coleccionista de anécdotas”: Se la pasa contando historias, muchas de ellas dramáticas, sobre sus exparejas o sus malas experiencias. Parece que busca un terapeuta más que una pareja, y su vida pasada se convierte en el tema central de cada conversación.

¿Es el amor en línea una utopía?

Es cierto que, entre esta fauna digital, existen historias de éxito. Parejas que se conocieron en una app y hoy tienen relaciones maravillosas. Pero seamos honestos, esos casos a veces parecen tan raros como encontrar un centenario en el metro en hora pico. La mayoría de las veces, el amor en línea nos confronta con la realidad de que muchos de los que se asoman a estas plataformas tienen sus propias complejidades o, simplemente, buscan algo diferente a lo que nosotros anhelamos.

No se trata de descalificar a nadie, sino de reconocer que la facilidad con la que uno puede presentarse de forma idealizada en internet propicia la aparición de estos arquetipos. Las personas que se registran en estas apps suelen tener sus razones, y muchas veces, lo que encuentran no es precisamente ese cuento de hadas que prometen los anuncios. Sin embargo, con una buena actitud, paciencia y la capacidad de reírse de las situaciones más inverosímiles, el amor en línea puede ser, al menos, una fuente inagotable de historias interesantes y, quién sabe, tal vez una que otra grata sorpresa.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com