Actividades poco glamorosas de la vida

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Por más que lo queramos negar u ocultar en la vida de todo ser humano, sin importar cuánto dinero tenga, hay cosas nada glamorosas a las cuales tienes que enfrentarte, digo, nadie te salva ni aunque seas heredero Slim de ir a defecar, hacer pipí, sufrir de vomito o diarrea; ningún asistente o empleado te salva de cumplir con tus funciones corporales. Sin embargo, es parte del ser humano todas aquellas funciones que te mantienen con vida, esas son necesarias.

No obstante, no vas por ahí contándolas, nooooooooo, nadie va por ahí diciendo que hizo popo, es más cuando tienes gases intestinales eso se convierte en algo que nadie debería hacer, para convertirse en un mito urbano o algo que le pasa únicamente al amigo de un amigo y nadie, nadie, nadie, en su vida se ha pedorreado, oh no, bueno a menos que exista mucha intimidad con la otra persona, fuera de ahí nunca escucharás un pedo de nadie. Claro, si es tu mejor amigo, familiar, hermano seguro abras escuchado de él o ella una tonalidad de conciertos ocasionados por sonidos corporales.

Cuando la verdad es que todos lo hacemos, todos nos pedorreamos, todos tenemos mocos que tenemos que sonarnos, todos hemos vomitado por algo que nos cayó mal, todos lo hemos hecho sin embargo nos da vergüenza hablar de ello en público o incluso cuando hay que recordar que eso nos pasó.

Simplemente nos avergüenzan y en maneras inexplicables estas funciones a las cuales tenemos que enfrentarnos todos, y ningún tipo de dinero puede salvarte de sufrirlos. Pero porque hago hincapié en el dinero con las actividades poco glamorosas de la vida cotidiana, pues bien, cuando eres rico o tienes recursos puedes eliminar al mínimo estas actividades y eso de lavar tu ropa sucia, barrer la casa, ir a las tortillas o por el refresco son actividades que delegas a alguien más y no por eso minimizamos a la persona que lo hace, pero ir a las tortillas, no es una actividad digna de presumirse o nadie en su sano juicio haría check-in en las tortillas o cuando te mandaron al refresco.

Me pregunto, cuando carajos seré rica para ya no ser yo la que vaya al refresco pase al mercado por las tortillas y tenga que perseguir al camión de la basura para tirar los residuos orgánicos. Rayos, espero que sea bien pronto, porque ahora resulta algo que va contra mi estilo, ok, tampoco me muero por ir por las tortillas o correr en pijama gritándole al señor del camión de la basura, espéreme, espéreme sin resultados y haya tenido que hacer un maratón por toda la colonia, no me da pena, no me molesta pero ese tipo de cosas tan poco glamorosas me recuerda siempre y todos los días que soy una simple mortal de clase media que intenta vivir.

Un recordatorio que me hace anhelar conquistar el mundo, para nunca más tener que correr en ropa de dormir bien fodonga para tirar la basura.

Les juro que no hay mejor recordatorio para ubicarte en la realidad que ese, ah, sí, si lo existe y para hacerte saber que eres un simple mortal más, con actividades nada glamorosas solo tienes que esperar el metrobus en Insurgentes en hora pico para recordarte la vida poco glamorosa que tienes, y ya ni se diga del metro, esperar 45 minutos para entrar a un vagón puede ser un recordatorio espeluznante.

Pero el único alivio que encuentro, jajajajajaja, si mi consuelo es que somos muchos los que tenemos que disfrutar de este tipo de actividades, POR NO DECIR TODOS, pero claro únicamente soy yo la cuenta que anda correteando al camión de la basura, que la verdad no me da pena admitirlo, no siento que me haga menos cool, lo juro, pero cuando recuerdo el sentimiento que experimentaba mientras corría con la basura orgánica, era pensar en que perdía todo el estilo que tanto trabajo me había costado hacer, pero alguien tiene que tirar la basura, ir a las tortillas o el refresco, que solos no llegan.

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