Sí, acepto – la respuesta que todos quieres que respondas

Si creías que el Sí, acepto solo se da en el altar o el registro civil, estas equivocado, hay otros lugares y menos románticos dónde también lo piden

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Ok, yo pensaba, (neta, lo juro), que el SÍ, acepto no es algo que tendría que decir alguna vez en la vida, ya sabes, esta respuesta que hace a muchos y muchas sudar, es un proceso que solo pasa una vez en la vida, algunas personas más arriesgadas lo hacen un poco más, pero en general, la pregunta fatídica o romántica del ¿aceptas?, no es nada común y sucede en un contexto a veces romántico, pero también puede ser parte de un modelo de negocios.

Sí, y matrimonios negocio y negocios que son negocios, en ellos aplica el decir estas dos palabras que pueden asustar a muchas personas, aceptar, que aceptan tácitamente algo en su vida.

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Pero porque nos asusta tanto aceptar algo, con una doble afirmación, digo, sí es que se acepta algo, pero se reafirma este acto de voluntad, con el acepto. Supongo que es como decir, “sí, sí”, tal vez eso suena confuso o extraño.

Creo que las cosas deberían ser como los contratos electrónicos y no más poner que si o indicar en el check box correspondiente que uno acepta, así no daría tanto miedo, Google y Apple son expertos en eso y seguramente en sus términos y condiciones hemos aceptado darles nuestra alma, sin darnos cuenta, pero no más nos dice alguien ¿aceptas?, y entramos en pánico, tal vez tenga que ver con un miedo ancestral y primitivo al compromiso.

Así que, a mí, me resulta muy curioso que, en un contrato comercial, una prestación de servicios, además de firmar un CONTRATO, el cual ya tiene un valor legal y judicial, además y encima de eso, se necesita, tal vez como mero trámite o para reafirmar el compromiso el: sí, acepto.

Y no solo sucede en contratos, oh no señor, y ahora, cualquier cosa que legal o que te vendan, exige este tipo de reafirmación, no sé, me parece rarísimo, como si tus palabras o explicita aceptación tuvieran más valor que cualquier otra cosa, no sé, me recuerda a tiempos del oscurantismo, en los cuales el poder de la palabra era muy fuerte.

Aunque igual y el expresar sí, acepto, sin pensarlo, clasifica como el cierre de un contrato verbal.

Eso hará que ahora tengamos más cuidado con las cosas que decimos, para ya nunca tomarnos a la ligera las cosas que hablamos.

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