Accidentes por la mañana

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Y no se me ocurre otra palabra para describir lo que paso esta mañana, esos accidentes cotidianos que no podrían ser catalogados como grandes catástrofes, porque no es así, nadie murió, nada grave paso, no hubo invasiones extraterrestres, terremotos o grandes calamidades pero si pasaron esas pequeñas cosas que pueden hacer que un día empiece mal y termines sintiendo que la mala suerte comenzó a perseguirte por la mañana.

Lo he dicho miles de veces, cuando uno tiene prisa, es cuando esos pequeños accidentes están a cada paso que das, ley de Murphy, ironías de la vida, karma, como quieras llamarle; cuando tienes que salir corriendo a algún lugar, porque es imperativo llegar a él y entre más temprano mejor, pues resulta que el destino, la vida, el cosmos, todos juntos ese día quieren reírse contigo o mejor dicho, de ti, un buen rato. Pero bien, es clásico y ley de la vida, cuando tienes prisa todo sale mal, así que si quieres invocar a la mala suerte no tienes que romper espejos o caminar bajo escaleras, solo tienes que tener prisa para que las llaves, el celular, la cartera desaparezcan y se vayan a la dimensión desconocida y si bien te va, porque puedes ser tu quien termine en ese lugar, justo cuando tienes que estar en otro lugar.

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Así pasa, mejor uno coopera cuando la vida se pone interesante; pero sabes, por primera vez en la vida no fui yo quien sufrió de mala suerte seguida de muchas extrañas coincidencias que podrían catalogarse como una serie de eventos desafortunados, y no, no es la historia de una película de navidad, son los accidentes por la mañana que pueden pasarle a cualquiera y gracias a Dios, no fui yo, eso me lleno de felicidad, alegría y emoción, ¡NO FUI YO!

Ok, no me malentiendas, no es que el sufrimiento y la desgracia ajena me haga feliz, plena y llena, no, neta, no es mi entretenimiento personal burlarme de las penas ajenas; pero normalmente siempre soy yo la que tiene esa serie de catastróficas desdichas graciosas, claro, graciosas cuando se ven desde un punto de vista externo. Cuando ves esos accidentes por la mañana desde otro ángulo, cuando no te pasa a ti, lo ves con cierta perspectiva y gracia, una en la que los accidentes de los demás, mmmm, tanto así como accidentes pues no, pero esos pequeños contratiempos hacen que te cagues de la risa y pienses que está empezando con buen sentido del humor.

No sé, tal vez sea una terrible persona, mmmm, puede ser, o tal vez veo la vida desde un grado más evolucionado, bueno no lo sé, pero esta mañana fue testigo de dos contratiempos matutinos, con diferentes personas y en todas los involucrados eran niños, haciendo de las suyas, y por primera vez esas pequeñas criaturas inocentes me hicieron reír y me hicieron pensar que no es tan malo tener un niño, claro, cuando no es tu hijo y lo puedes disfrutar únicamente en sus 5 minutos de gracias.

Bien, pero te cuento, yo iba muy contenta al gimnasio a hacer ejercicio, ok, lo acepto, no iba contenta, ni con ganas, energía o jubilo, yo más bien parecía zombi caminando, pensando y escuchando música cuando de repente una niña y su papá me rebasan con mucha prisa, caminando chistoso y con paso rápido, y a mí no me gana ninguna familia, por ello tome como reto personal ir adelante y justo cuando los voy rebasando escucho que el padre le dice con un voz de sobresalto a su hija:

“y la mochila”

VERGA, fue lo que me imagino que pensó el señor, porque la niña hizo cara de “y yo que chingados voy a saber dónde está la mochila”, les juro que eso fue muy, muy gracioso, porque los dos se echaron a correr a su casa.

Lo siento, yo iba cagada de la risa, porque aquello fue como un deja vú que me llevo al pasado y no porque yo perdiera u olvidará mi mochila en casa antes de ir a la escuela, sino porque mi pequeño hermano lo hacía una vez por semana durante toda su vida escolar, ahora puedo recordar con mucha gracia como mi hermano nos hacía correr de regreso a la casa o a la escuela para recoger la mochila, lo JURO AHORA ES MUY GRACIOSO.

El segundo accidente también fue con una niña y su mamá, que ciertamente también me hicieron quererlas rebasar porque llevaban una de esas horrendas mochilas de ruedas que estorban toda la banqueta, lo cual se me hizo muy descortés para los demás que traemos prisa, pero justo cuando iban corriendo, la madre tiro a su hija, como se cayó fue hilarante, OK LO SÉ, SOY UNA TERRIBLE PERSONA, pero cuando alguien se cae uno se ríe, OBVIO.

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