A mí no me metan en su desmadrito

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Neta, a todos aquellos que anden pensando en organizar un nuevo desmadre, personal o colectivo, y necesitan un cómplice que los secunde, los apoye o alguien que funja como distracción, una especie de relleno, chivo expiatorio o simplemente que comparta la culpa con ustedes, les digo y en un tono categórico, a mí no me metan en su desmadrito, yo ya madure, y lo digo con una sonrisa en la boca, pero con sabiduría en el alma.

Esos días en los que buscaba emoción, aventuras y meterme en problemas, han terminado.
Que por cierto, cuando dices basta, esos días terminaron, yo ya no soy así, ya no busco pedos, cuando eso pasa te has dado cuenta que eres una persona diferente, más madura y más estable.
Tal vez algunos puedan pensar que aguada o que amargada es esa vieja, mmmmm, puede ser, no lo descarto, pero simplemente llega un día, en el que dices: no, ya no le entro más a ese relajo, que nada bueno sale de ello.

Eso es madurar, no ser un aguafiestas, es decirle a los demás: a mí no me metan en su desmadrito, en tono serio; en el momento en que hagas eso o lo pienses, sabrás que ya has madurado y muy seguramente tus padres están sonriendo sin saber porque. Sí, se me hace que eso pasa, en el momento en el que de forma consciente y propia decides no hacer algo estúpido, peligroso y divertido porque te preocupa el futuro, tu bienestar o tu persona; en ese momento mágicamente tus padres son liberados de tener que cuidarte, como si un embrujo hubiera sido roto, ahora has liberado a tus padres de tener que resolver tus desmadritros.

Una teoría, loca, pero suena posible; pero además de eso, cuando empiezas a usar el cerebro hay otra señal importante que no debes ignorar y es que has madurar, porque en serio, madurar es saber cuándo decirle a los demás: a mí no me metan en su desmasdrito, neta, bastante tengo con las tonterías que yo misma hago y los errores en los que yo me meto, así que no necesito ninguna ayuda extra para meterme en pedos o que me embarren en problemas ajenos o desmadres en los que no tengo nada que ver.

Eso es madurar, lamentablemente una vez que llegas al punto, en el que no quieres que te metan en desmadres, resulta ser que literal no quieres que te metan o te involucren en nada, es más, ni siquiera estabas viendo, tu solo estabas pasando, justo en el momento en el que piensas todas las cosas y las repercusiones que tendrán en tu vida, es el momento en el que no te quieres involucrar con nada ni nadie.

Aunque pensándolo bien, este otro extremo es igual de malo que decir si a todo; y creo que eso me está pasando últimamente, porque siempre termino pensando, a mí no me inviten a sus desmadritos , cuando hace unos pocos años, yo solita me invitaba al desmadre de los demás, creo que he madurado, creo.

Por otro lado creo que todos deberíamos decir a los demás a mí no me metan en su desmadritos, pero eso puede ser porque yo sea muy aguada y amargada, puede ser, sin embargo hoy estoy con la firme convicción que todos deberíamos negarnos a participar en los desastres y desmadres de los demás; una cosa es vivir y divertirse viviendo, pero una muy diferente es vivir la vida en un eterno desmadre que no tiene fin, que no tiene ni pies ni cabeza.

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