Recomendaciones después de entrenar

El sudor gotea, el corazón bombea a mil por hora y sientes esa mezcla de cansancio y satisfacción que solo el ejercicio te regala. Has dado todo de ti, ya sea con un “rapidín” de cinco minutos para despertar el cuerpo o con una sesión épica de varias horas que te dejó con las piernas temblorosas. Pero la aventura no termina cuando bajas la mancuerna o te bajas de la caminadora. Lo que hagas justo después de entrenar es tan importante como el esfuerzo que le metiste a cada repetición. No subestimes esos momentos post-esfuerzo, son clave para que tu cuerpo se recupere, se fortalezca y esté listo para la siguiente ronda.

El ritual sagrado de estirar: ¿Un sí o un no?

Siempre existe el debate: ¿estiro o no estiro? Y la respuesta, como en la vida, es: depende. Si apenas le dedicaste un ratito al ejercicio, digamos unos cinco minutos para calentar motores, un estiramiento suave y rápido te viene de perlas para que los músculos no se queden “tiesos”. Es como un saludo de despedida a tus músculos. Pero si te aventaste un maratón de ejercicio, una sesión intensa que te dejó sudando la gota gorda y con las piernas como gelatina, entonces sí es crucial dedicarle un buen rato a la elongación. Tus músculos te lo agradecerán, y mucho. Imagina que son como un acordeón; después de entrenar, necesitan estirarse para no perder el ritmo.

Recargar baterías: ¿Qué le metemos al cuerpo?

Aquí viene la parte deliciosa: ¡la comida! Y no, no vale cualquier cosa. Justo después de entrenar, tu cuerpo es como una esponja que necesita absorber nutrientes para reparar y construir músculo.

  • Si fue un rato corto (5 minutos): Un vaso de agua y quizás una fruta para recuperar energía. No necesitas un banquete, tu cuerpo no ha gastado tanto. Piensa en un “tentempié” ligero.
  • Si fue una paliza (5 horas o una sesión intensa): Esto ya es cosa seria. Tu cuerpo necesita proteínas para reconstruir fibras musculares y carbohidratos para reponer las reservas de energía. Un licuado con proteína, un sándwich de pollo o atún, o hasta un buen plato de chilaquiles con pollo (sin excesos, claro) pueden ser tus mejores amigos. La ventana anabólica es real, y es el momento ideal para nutrir tus músculos.

La hidratación es la onda

Parece obvio, pero ¿cuántos se bajan del aparato y se lanzan a sus actividades sin más? ¡Aguas! El agua es vida, y después de entrenar es aún más importante. Sudaste, perdiste líquidos y electrolitos. No se trata solo de beber un traguito, sino de reponer lo perdido. Si le metiste con ganas, una bebida isotónica (de esas que reponen electrolitos) no te caería nada mal, especialmente si el calor apretó. Si fue una rutina leve, con agua simple es más que suficiente. Piensa que tu cuerpo es como una planta, y si no la riegas después de un día soleado, se te marchita.

Descansar para crecer

¡Sí, así como lo lees! El músculo no crece mientras lo estás trabajando, sino mientras descansa y se recupera. Si le has dado duro al cuerpo, darle un buen descanso es una de las mejores recomendaciones después de entrenar. Esto no solo significa dormir tus ocho horas, sino también darle chance a los músculos de recuperarse de forma activa o pasiva. Un masaje suave, un baño relajante o incluso una siesta pueden hacer maravillas. La mente también necesita su respiro, así que desconéctate un rato de la rutina y deja que tu cuerpo y tu cabeza se recarguen.

Entonces, la próxima vez que termines tu sesión de ejercicio, recuerda que la chamba no se acaba ahí. Esos momentos posteriores son tu oportunidad de apapachar a tu cuerpo y prepararlo para seguir dándolo todo. Así que, con estos sencillos pero efectivos consejos, estarás listo para que cada gota de sudor valga la pena y tu esfuerzo rinda frutos.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com