5 minutos más

1

Creo que todos a lo largo de una vida, corta o muy larga, nos hemos repetido cíclicamente esas 3 palabras en una oración que más que suplica se convertía en rezo, 5 minutos más, solíamos decirle a nuestra madre, sólo 5 minutos más, para poder reaccionar, encender el cerebro y comenzar nuestras actividades diarias.

Pero si tuviéramos que rastrear el origen de estos 5 minutos, creo que tendríamos que viajar mucho en el tiempo, y ni siquiera hablo del rastreo en la historia general, ahora hablo en modo particular, para tratar de recordar la primera vez que de forma consciente use estas poderosas palabras, que no tenían ningún significado para mi Mamá y ella pasaba rápidamente del “ya despiértate” a fregadazos y gritos para que me parara inmediatamente, porque esos 5 minutos significaban no llegar a la escuela y eso significa para ella tener que llevarnos a su trabajo, algo que no le causaba nada de gracia o emoción. Porque ahora pensándolo debía ser algo caótico tener que llegar al laboratorio con dos niños, mientras intentaba trabajar y niños muy aburridos que le ocasionaban caos y mi hermano engrapándose los dedos o pegándoselos con cola-loka, supongo que por eso no llegar a la hora de entrada no era opción, así que los fregadazos y gritos se hacían oír en la mañana, mientras dos niños sonámbulos intentaban vestirse para llegar a la escuela.

¡Qué días!, en aquellos años buscaba cualquier excusa para no ir, es más, una vez me fingí muy enferma, sólo tenía un poco de calentura, motivo que no me iba a funcionar para mis planes malignos de no ir a la escuela, así que cuando llego mi té antigripal, para que mi mama viera que si tenía fiebre, metí el termómetro que en ese tiempo era de mercurio al té que estaba hirviendo, lo cual hizo que se derramara en mi bebida todo el mercurio, pero mi mama no se dio cuenta, sin embargo me estaba obligando a tomármelo y si bien de chiquilla no era muy despierta, en ese tiempo y a corta edad entendía como suicido por envenenamiento tomar ese té con mercurio, por lo que opte decirle a mi mama “sabe feo” y fui a tirarlo a la tarja obviamente volvieron a llover los regaños; era tonta y hubiera hecho cualquier cosa por 5 minutos más en la cama o no ir a la escuela, pero incluso yo tenía mis límites.

Lo que uno hace por dormir un poco más y no es únicamente cuando somos niños, que estoy convencida que entré más crecemos más padecemos este problema para hacer cada día más difícil el momento de despertar, es más, a veces culpamos a las alarmas de que no sonaron, pero muy en el fondo sabemos que si lo hicieron, si sonaron pero en modo sonámbulo la apagaste y te dijiste 5 minutos más, y cuando según tú ya eran 3 minutos y medio y abriste los ojitos para confirmarlo, descubriste con horror que ya habían pasado 55 minutos, no 3, sino 55 minutos.
Que me ha pasado tantas veces que ya cuando me doy cuenta que me quede una hora más dormida, pues me digo ya que, ya no llegue al gym o a donde tenía que ir y me vuelvo a dormir sin la menor pena, bueno, cuando puedo, porque hay veces que incluso sabiendo que llegare una hora tarde tengo que pararme y salir corriendo a toda velocidad con alguna excusa ligeramente creíble para llegar tan tarde y normalmente es culpa de los ovnis.

Y a todos nos ha pasado, así que no me mires con esa cara, todos hemos pasado penurias por habernos dicho de forma consciente sólo 5 minutos más, que terminan convirtiéndose en mucho más tiempo, eso nos demuestra que el tiempo es tan relativo que afecta nuestra percepción cuando estamos inconscientes, o eso nos decimos para no sentirnos culpables y para evitar dormir de más hay muchas personas que ponen a la alarma para que suene cada 5 minutos, y parecerá chistoso, pero hay muchas persona que lo hacen pensando obviamente en la relatividad de los 5 minutos de tiempo.

Yo soy de las personas que sólo pone una alarma, pero como me despierto en diferentes horarios en diferentes días en la semana, término con dos o tres alarmas, pero repito, me digo a mi misma 5 minutos más apago la alarma y me término parando una hora tarde para gritar pinche alarma, no sonó, cuando todos sabemos que si lo hizo.

Esos 5 minutos desde que he sido pequeña han sido peligrosamente traicioneros y sin embargo sigo apegándome a ellos como si fueran una enmienda constitutiva.

Creo que la moraleja debería ser cuando suena la alarma, por más tentadores que sean esos 5 minutos hay que pararse.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. AcceptRead More