5 cosas que no hacemos en público por pena y deberíamos

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Dicen que la vida es muy corta, como para limitarnos o privarnos de ciertos placeres de esta vida, ahora, no soy mucho de seguir esa filosofía, porque pensando que la vida es corta, cometemos muchos errores que nos persiguen de por vida, en una, que termina siendo muy larga.
Ahora, era lógico vivir intensamente y dedicarse a disfrutar, cuando la expectativa máxima de vida, era tener 30 años, así que remordimiento podía perseguirte con los años, pero ahora, que vivimos más de 70 años, a veces hay cosas que son muy difíciles de cargar.

Supongo que eso es lo que nos frena, y evita que sigamos nuestros impulsos, que si bien, nos han enseñado a que hay que vivir intensamente, eso lo aplicamos de forma selectiva con ciertas cosas, por ejemplo, si alguien te gusta, aplica el YOLO y lanzante, no importa que esa persona no sea libre o no sea para ti, que encuentras el trabajo de tu vida, obvio, YOLO y haces cualquier cosa, literal, para conseguirlo, que te plantean algo divertido, pero loco, ya sabemos que la respuesta es YOLO.

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** YOLO es un acrónimo de you only live once**

El yolo nos hace seguir nuestros impulsos, de forma selectiva, sobre lo que creemos es imprescindible en esta vida; sin embargo, cuando hablamos de otros estigmas y paradigmas sociales, ahí si no conviene vivir intensamente al máximo y sin límites.

Oh no señor, está bien hacer tonterías si se trata de cosas trascendentales en la vida, pero cuando se habla de la sociedad, como nos comportamos con los demás y como nos relacionamos con ellos, obvio que no existe el YOLO, después de todo, que va a pensar Fulanito si te echas un pedo, o sea, ahí no aplica el solo se vive una vez y nunca más veras a ese extraño.

Suena escatológico y loco, lo sé, pero la pena que nos da ciertas cosas, nos evita vivir, y a veces nos provoca daños a nuestra salud.

Así me paso el otro día que iba por la calle, y yo tenía un gran y exceso de gases y flatulencias, en verdad me sentía muy descompuesta del estómago y habrá quien diga, es normal, pero si te sientes así de mal, mejor ni salgas, que suena lógico, pero te imaginas dejar de vivir tu vida, porque te da pena echarte un gas apestoso frente a otras personas, que encima nunca más vas a ver.

Pues esa experiencia viví el otro día, en la que me estaba aguantando esas flatulencias, por pena, hasta que dejo de importarme la pena publica, y lo hice, después de todo, YOLO, y aquí si es mejor afuera, que adentro.

Eso me puso a pensar en las cosas que no hacemos en público por pena y deberíamos, porque no hacemos mal a nadie y no deberían darnos pena, digo, todos tenemos gases, por ejemplo.

#1 Echarnos una flatulencia, es uno de los estigmas sociales peor vistos, pero si lo piensas, es solo un gas y si te lo aguantas, te puedes reventar una tripa.

 

#2 Preguntar, dice mi abuelita “es más tonto el que no pregunta”, pero de forma práctica, la pena de quedar como tontos nos evita preguntar aquello que no sabemos.

 

#3 Mostrar nuestras emociones, otra cosa que no hacemos por miedo al que dirán es reír, llorar, enojarnos en fin, mostrar algo de vulnerabilidad en público, suele ser muy criticado.

 

#4 Ser compasivo, o sea, esta de la refregada, que ser compasivo sea algo que da pena o sea tomado de una manera equivocada, pero así esta nuestra sociedad que compasión significa ingenuidad y otras terribles codas.

 

#5 Ya se me olvido.

 

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