Platillos de San Luis Potosí que debes probar

Cuando uno alista las maletas para una buena aventura, la mente vuela entre paisajes de postal y la calidez de su gente. Pero seamos sinceros, ¿quién no sueña con lo que va a echarse a la boca? Los platillos de San Luis Potosí son, sin duda, el alma de la fiesta en esta tierra de contrastes, donde el desierto se encuentra con la selva y la historia se saborea en cada bocado. Si lo tuyo es la buena cuchara y un paladar aventurero, prepárate para un festín inolvidable que te dejará pidiendo más.

Una probadita de los platillos de San Luis Potosí: el exótico caldo de rata

Antes de que arrugues la nariz, dame chance de explicarte. En el altiplano de este estado, donde la vida rural tiene otro ritmo, el caldo de rata de campo es un manjar que desafía prejuicios. Olvídate de los caldos aburridos; este se prepara con un sazón que le da la vuelta a todo. Lo cocinan con un montón de verduritas y especias que hacen que su sabor sea una grata sorpresa, algunos dicen que recuerda al conejo o al pollo, pero con un toque muy suyo. Los lugareños, con esa sabiduría popular que no falla, le atribuyen poderes casi mágicos, desde curar la gripa más terca hasta, según cuentan, aliviar males mayores. Si buscas una anécdota culinaria que te haga el alma, esta es tu oportunidad para decir: “¡Yo probé el caldo de rata y estaba bueno!”.

Enchiladas potosinas: la joya nacida de un bendito despiste

Hay inventos que cambian el mundo y otros que cambian el desayuno, y las enchiladas potosinas son de estas últimas. Dicen que el destino hizo de las suyas cuando a doña Cristina Jalomo, en la mera capital, le mezclaron sin querer masa con chile en el molino. ¿Qué hizo ella? En lugar de lamentarse, con esa chispa mexicana que todo lo resuelve, preparó unas tortillas rosaditas, las rellenó de queso y las sirvió. ¡Pum! Un clásico instantáneo. Hoy, estas bellezas con su toque picosito, bañadas en crema y espolvoreadas con queso, son un emblema. Uno simplemente no visita este estado sin caer rendido ante su encanto.

El zacahuil: cuando un tamal se vuelve gigante de leyenda

Si tu ruta te lleva a la Huasteca, prepárate para conocer al rey de los tamales: el zacahuil. No es un tamalito cualquiera, este es un señor tamal, tan monumental que te jurarías que puede alimentar a un ejército entero o al menos a toda la familia extendida. Su secreto está en el maíz martajado, que le da una textura que no se parece a ningún otro. El relleno es una fiesta de sabores: una salsa de chiles que pica rico y la carne que elijas –pollo, puerco o guajolote–. La magia sucede bajo tierra, cocinado lentamente con leña y piedras calientes, una tradición que se hereda de generación en generación. Sumergirte en la Huasteca y no probar el zacahuil es como ir a una boda y no bailar; simplemente no se hace. Es uno de los platillos de San Luis Potosí que tienes que vivir.

Sumarse a la mesa y probar la oferta gastronómica de esta región es un camino directo a su corazón. Cada platillo es un capítulo de su historia, una pincelada de sus tradiciones y un abrazo a su cultura. Así que, sin pena ni recato, lánzate a descubrir los platillos de San Luis Potosí que te esperan para robarte el alma y el apetito.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com