10 de cada 10 mexicanos comemos salsa valentina

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Increíble, pero esta estadística no miente, 10 de cada 10 mexicanos comemos salsa valentina en cualquier cosa; no tienen que ser únicamente papas fritas o garnachas, nooooo, cualquier cosa es susceptible para ser retacada de salsa valentina con unos toques de limón. Porque así la comida sabe más rica, en especial la comida callejera, díganme quien se comería unos dorilocos sin harta salsa valentina, en serio, díganme ¿Quién?, bueno, yo no como dorilocos, pero si los comiera, lo haría con salsa valentina.

Para los que no sepan que son los dorilocos, algunos los conocen por el nombre de tostilocos, solo hay que cambiar el producto de doritos a tostitos, y son unas preparaciones que llevan un montón de comida chatarra combinados con jícamas, a veces lechuga, cueritos salsa valentina y limón.

Eso es un manjar de la comida callejera, eso es por lo que 10 de cada 10 mexicanos comemos salsa valentina, porque la comida callejera no sabe igual si no trae toneladas de esta salsa, que aparentemente mata los gérmenes de la calle.

**Por cierto, pequeño paréntesis cultural, mmmmmm, esperen, más que un paréntesis cultural es una pequeña nota: NO, no, no, no es un comercial para la salsa valentina, este no es un post patrocinado por esa marca, de hecho todo lo contrario, neta, no me pago salsa valentina para que hablará bien de ellos, porque ni siquiera voy a hablar bien de ellos, pero si me parece muy curioso la cantidad y la forma en la que los mexicanos comemos salsa valentina, casi un poco más que el chile piquín**

Y esta afirmación está científicamente comprobada, 10 de cada 10 mexicanos comemos salsa valentina, en pocas palabras o para que suene más impresionante, el 100% de los mexicanos comemos esta salsa, este producto sintético, lleno de químicos y conservadores que hace que nuestra comida sepa mucho mejor, nos daña por dentro, algunos hasta dicen que causa cáncer, los nutriólogos la prohíben, los médicos dicen que hace daño, pero los mexicanos la seguimos comiendo.

OHHHHHH, la salsa valentina es tan dañina como las sopas maruchan, o eso se dice, pero es tan rica, que nadie puede resistirse a unos chicharrones, palomitas, unas papas, unas garnachas, mmmmm, todo sabe mejor con valentina y limón, es más, hasta a la sopa se la echo, claro, claro, cuando no encuentro mi chile piquín, el sustituto para mis comidas es la salsa valentina, esa que llena de irritación a mi estómago, me enchila, SIN ALBURES o dobles sentidos.

Que por cierto, siempre aclaro, no sé si algo de lo que dije sea susceptible a convertirse en un albur, pero cuando se habla de chiles, de picantes y esas cosas, es mejor prevenir.

Ahora regresando al tema, quien no disfruta unas palomitas con mucha valentina y concentrado de limón sintético, obvio que todos, esa es la razón por la cual en los cines tienen dos dispensadores de estos líquidos.

En cualquier lugar de México, se puede encontrar una salsa valentina, ya sea la etiqueta roja, la amarilla o la negra, que tengo que decir, nunca me aprendo cual es la más picosa, mi sentido común me dice que la negra, por eso termino agarrando la negra o a veces la amarilla y después de ponerla y comerlo, eso termina convirtiéndose en una ruleta rusa pero de salsa valentina, que al día siguiente, cuando voy al baño, me arrepiento de haberla comida. Pero es tan rica y le da tanto sabor, que no me puedo imaginar unas papas fritas sin mi salsa valentina y mi limón.

Así que el otro día que regresaba del gym, un puestito callejero con olor a papas me atrajo, jajajajajajaja, lo sé, que saludable hacer ejercicio y luego pasar a tragar papas, lo sé.
Pero mientras esperaba a que estuvieran, del 100% de personas que se acercaron a comprar unas papas fritas, todos las pedían con salsa valentina, de ahí que puedo asegurar 10 de cada 10 mexicanos comemos salsa valentina.

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