¡Que estimulante!

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Hacía mucho no estaba metida en medio de la controversia, que controversia, un pleito baboso de internet, pues claro yo soy una persona pacifica, buena onda que trae paz. Tal vez sea por que nunca me enojo, tal vez solo es el hecho de que buscan disfrutar de mi fresco sentido del humor cínico un tanto amargado, tal vez sea eso o simplemente sean ganas de fregarme. Nunca lo sabré con certeza.

Aquí estaba a punto de echarme mi choro mareador, (oigan soy dueña de las palabras tengo que hacer uso de mi arma mas letal) sobre mi y mi apología, pero lo pensé bastante y eso no es lo que yo quería contarles. No, no, no.

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Muchos lo intentan pocos lo logran, me he preguntado por que me enojo con ciertas personas y con otras me importa nada, verán yo soy practicante de la filosofía cínica moderna de “me vale pepinos tu opinión sea cual sea”, y pues a ideas necias, nada mejor que descartarlas en la basura. Y siendo esa mi filosofía para convivir con los demás seres humanos, ciertamente soy muy tolerante ya saben, digan lo que digan simplemente no pueden alterar mi estado ecuánime de ser. Tal ves pueda entrar en modo sarcástico, pero simplemente recurro a debates intelectuales, ahí es donde nadie me gana.

He pasado mucho tiempo evitando confrontaciones bajo el supuesto de que no valen la pena, pero hoy que me vi envuelta en un pelito tonto, me sentí sumamente viva y me hizo replantear mi teoría de ignorar a los demás, aunque si debería pensar seriamente en ignorar a ciertas personas, pero no a todas.

Eso de alegar con gente pendeja en vivo o en internet, da una sensación casi cósmica de sentirse vivo y con un propósito en esta vida, el cual es enseñarle a la gente pendeja cual es su error.

Recuerdo toda la pelea virtual, fue boba muy publica pero sobre todo fue muy emocionante, además era cuestión de defender principios; participar en ese debate en el cual todos sabían quien iba a ganar, yo, claro la otra persona pendeja eventualmente iba a decir pendejadas lo propio.
Llego a ser casi como practicar un deporte lleno de adrenalina y emoción, me pregunto por qué es tan satisfactorio alegar y demostrar el punto obvio que tu rival es un pendejo sin ideas ni argumentos. Suena tonto, ilógico y demente, pero alegar es todo un arte, uno apasionante; no creo ser la única loca que disfrute de este viejo oficio.

Ahora que lo pienso, tanto tiempo evitando peleas y confrontaciones con los demás, cuando estas son tan divertidas, claro, si eres tú el que las gana con argumentos solidos.

Tan estimulante que olvide mi buena ortografía, si, un buen síntoma de que ya desvaríe y me puse en modo bélico, empiezo a teclear sin decoro ortográfico y con tal rapidez que olvido los principios básicos al redactar una idea, pero eso depende del nivel de enojo en el que me encuentre.

Porqué peleábamos, a es lo de menos, lo único que recuerdo es que fue emocionante.

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