Tu tonta anécdota tuvo una buena moraleja

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Alguna vez has necesitado que te cuenten una historia para aprender la moraleja de algo y no cagarla en la vida; sí, ya sabes, como las fabulas que solían contarte con animales cuando eras niño, y esas pequeñas historias fantasiosas con personajes increíbles se usaban para explicarte un punto. Estas te enseñaron a evitar los problemas analizando estas historias y reflexionando su moraleja, para repito no cagarla en la vida.

Supongo que esa es la razón por la cual somos muchas las personas las cuales crecimos necesitando anécdotas y moralejas para aprender de la vida, tal vez, solo tal vez, existimos personas que solo aprendemos los puntos de la vida o entendemos algo con esas anécdotas.

Yo soy una de esas personas, que siempre necesita una anécdota para entender algo, sin ellas me quedo en blanco. Y no solo me gusta escucharlas, soy creo yo, la persona con más fabulas y anécdotas de este mundo, claro, en mis fabulas no hay animales o personajes míticos y son personas (medio animales) de la vida real las que nos transmiten sus experiencias con profundas moralejas de vida.

No sé porque, pero cada que quiero explicarme o explicarle a alguien algún concepto importante de la vida, o hablar sobre cosas que importan termino contando una historia, una anécdota en vez de hablar del punto.

Se podría pensar que soy rollera y que no tengo mucho que decir al respecto de un tema, pero, muy al contrario, cada que alguien platica conmigo, sobre todo, en esas platicas filosóficas sobre la vida, la mejor manera que tengo para explicarle a alguien lo que siento, lo que pienso o lo que he aprendido de la vida es a través de una anécdota, que al final revelará una profunda enseñanza de vida.

Sí, cualquier cosa que me preguntes en este mundo, puedo explicártela de una forma muy fácil y simple, con una gran enseñanza de fondo, si me permites contarte una historia.

Creo yo, que soy de esas personas que tiene muchas anécdotas tontas, pero ellas encierran una buena moraleja de vida detrás de ellas, y es que a veces para entender algo de forma contundente y realmente captar esa idea, a veces hay que escuchar una historia o una anécdota que parece no tener trasfondo o sentido, pero finalmente si lo piensas y la analizas detrás de cada tonta anécdota hay una buena moraleja para aprender de ella.

Cada historia, por más tonta y estúpida que parezca, siempre esconde un aprendizaje que transmitirnos.

Y a mí me encanta dar moralejas a través de esas tontas historias, además tengo muchas, así que cada que alguien quiera platicar conmigo, prepares porque está a punto de escuchar una anécdota tonta con una buena moraleja al final, así que nunca olvides preguntarme al final de la plática ¿Cuál fue la moraleja del día?

*Una moraleja es una “lección o enseñanza que se deduce de un cuento, fábula, ejemplo, anécdota, etcétera”.

Se trata de una enseñanza que sirve de lección para el vivir humano y que aporta al conocimiento de lo que se considera moral, que generalmente se transmite mediante un relato histórico o una narración ficticia, y que evita los prejuicios y estereotipos que impiden su real comprensión, implicando que el mismo oyente, lector o espectador determine por sí mismo cuál es la enseñanza (o lección).

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