Toda vivencia debería tener una moraleja

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Si bien nos enseñaron de pequeños que las moralejas solo existen en las fabulas y los cuentos, estas enseñanzas también se encuentran en las aventuras fantásticas del tipo fabula que vivimos todos los días.

Por eso me parece interesante preguntarnos de forma personal, después de cada cosa que hacemos, especialmente las locas, ¿cuál fue la moraleja?, ¿qué fue lo que aprendí?, para asimilar de esas experiencias lecciones de vida, que finalmente esas son las que se recuerdan más, las que se viven y no las que te cuentan.

Cada cosa que experimentamos, debería dejarnos una lección de vida, bueno en teoría eso si sucede, pero de forma práctica nunca nos ponemos a pensar en la moraleja de lo que nos sucedió; entonces, lamentablemente es como si no hubiera existido en un principio dicha moraleja, sin embargo, si existe la vivencia y la felicidad o tristeza que nos dejó, pero no aprendimos nada de ella y si no hay moraleja, entonces seguiremos cometiendo esos errores.

Porque no hay que olvidar que una moraleja nos ayuda a aprender una lección, para nunca más repetirla o por lo menos pensar algo, antes de hacerlo.

Así que es un ejercicio interesante, pensar en las moralejas que la vida nos enseña cuando andamos escribiendo nuestra loca y fascinante historia, y hay que entender y comprender la complejidad de nuestras decisiones y elecciones.

Aunque tal vez pensar en las moralejas y lo que hacemos, tal vez no sea del todo correcto.
Bien, hace unos minutos acabo de tener una intensa, densa y profunda conversación sobre pensar mucho las cosas, sobre analizar la lógica de las acciones, las cosas que hacen las personas, las moralejas y aprendizajes que nos deja el proceso de vivir, y tal vez pensar mucho, sea una maldición.

Tal vez esa sea una moraleja que aún no he comprendido, y pensar tanto algo me hace nunca llegar a una conclusión lógica y es que yo trato de analizar bajo la lógica, algo que es ilógico, y si bien no es absurdo, me dicen que sí es incorrecto.

Y es que de alguna manera esa es maldición de la cual no he aprendido la moraleja, tiendo a pensar mucho las cosas, lo que se dice, lo que no se dice, para buscarle su verdadera interpretación, para encontrarle contexto y entender porque se dijo lo que se dijo, en vez de usar otras palabras.

Lo sé, suena a algo muy complicado, pero tiendo a buscarle lógica a cada cosa con la que interactuó, es decir, si alguien me dice “qué onda” en vez de “hola” mi cerebro tiende a analizar esos códigos de comunicación, lo sé, soy muy rara, pero de todas mis conversaciones escucho, interpreto y analizo, y no es porque sea muy inteligente, sino porque busco conexiones profundas con las demás personas, cosa que no sucede mucho, cuando alguien solo dice “jajajajaja, ok”, eso me hace entender que la otra persona no tiene la capacidad para hacer una conexión profunda, o no quiere hacerlo.

Es entonces cuando pienso, pienso, pienso, y sigo pensando las cosas, porque cada cosa que se dice tiene una intención, se quiera aceptar o no, se diga o no con premeditación, todo significa algo.

Todo tiene una moraleja o una lección, que me gustaría encontrar, pero, qué pasaría si no la tiene, qué pasa si hay cosas que en verdad carecen de moraleja.

Tal vez esa sea mi moraleja y no todo tiene que ser lógico.

Ahora, creo que la moraleja de esto sería buscarle significado o aprendizaje a las cosas trascendentales de esta vida, lo demás, mmmmm, lo demás es solo algo que sucede.

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