Me gustaría tener mi propio harén de almohadas, mmmmm, ¿eso existe o lo acabo de inventar?
Por cierto, si sé que es un harén, pero me resulta a mí, la palabra harén, una palabra digna de usarse cuando tienes mucho de algo destinado a darte placer.

Pero la historia de este término es más basta y más interesante, porque en la actualidad esta palabra tiene tantos usos, para muchos y en muchas culturas harem es algo prohibido o un tema tabú; para los occidentales harén es el lugar dónde los placeres prohibidos se reúnen para darle rienda suelta al hedonismo. Eso es para mí un harén, puede ser un lugar dónde hay muchas almohadas, digo, para mí eso es uno de los placeres más increíbles y exóticos de la vida.

MMMMMM, lo sé, eso habla mucho sobre mi nula vida sexual, digo, el hecho que prefiera un harén de almohadas antes que hermosos chicos o hasta chicas, dice mucho sobre mí; pero últimamente una de las cosas que más me gustan del día es llegar a mi cómoda y calientita por la noche, una cama que tiene en su composición muchos cobertores y muchas, muchas almohadas cómodas, suavecitas, apachurrables, abrazables y montables.

Esa es mi definición de una noche perfecto, una noche atrevida, una noche caliente, mmmm, en fin, es la definición de mis noches, dormir entre un montón de almohadas que no me hacen sentir solita en la cama, jajajajajajajajaja, por cierto, sabes que eres patético/a cuando terminas escribiéndole una oda a tus almohadas como parte de una noche placentera.

Tal vez suene bien estúpido, pero vaya que es rico dormir entre muchas, pero muchas almohadas, limpias, frescas y apachurrables. Digo, hasta me siento en un hotel 7 estrellas cuando estoy durmiendo en medio ese montón de cojines; lo más raro es que siempre me queje de ello.

¿Será que estoy envejeciendo? Y un síntoma de ello es querer algo suavecito para abrazar, para recargarte en él, abrazar y apachurrar.

Pero la verdad es que siempre me queje de ello, es más, cuando estaba de vacaciones terminaba aventado al piso todas las almohadas; solo necesitaba dos, una para mi cabeza y una que fuera más bien planita y no esponjosa y otra para montarla. Suena muy bizarro decir que vas a montar a una almohada, pero es la acción de ponerla entre tus rodillas, suena bizarro lo sé, pero algo sucede entre las rodillas que es incómodo cuando duermes de lado, qué es la posición que siempre tengo al dormir, cuando duermes de esa manera las rodillas duelen, lo juro, por eso siempre busco algo acolchonado para ponerlo entre mis rodillas.

Solo necesitaba dos almohadas y nada más, las demás al piso para que ocuparan espacio vital de la cama; pero ahora he descubierto que dormir con muchas almohadas a tu alrededor tiene su encanto. Me siento como en un harén de almohadas, todas para mí.

Y este descubrimiento fue casual, un día llegue a mi cama y estaban ahí todas las almohadas de todos en la casa, ahí, mmm, pues bueno, me acosté encima de ellas, con ellas, alrededor de ellas y descubrí un placer que nunca antes había sentido.

Tiene su encanto dormir entre muchas almohadas

almohada grande

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