Porque a veces por más que uno lo quiera o lo desee, hay momentos de la vida en los que el plan A y hasta el plan B no funcionan, para esas ocasiones extremas en la vida, siempre hay que tener un plan C listo para echarlo a andar cuando lo demás no sirvió.

Y tal vez esa sea la filosofía que llega con la edad y la madurez, o tal vez 31 años de ir cagándola por la vida, te enseñan a reaccionar rápido para caer de pie como gato y darte cuenta que siempre tienes que estar listo para reaccionar ante los imprevistos de la vida de manera rápida y oportuna. Adaptarte a las cosas que pasan y reajustar los planes de acción conforme vas viviendo.

Porque ahora que lo pienso en esta vida, ninguno de mis planes A han funcionado nunca, de hecho me faltaba abecedario cuando era joven para aquellas locas aventuras en las que me metía; ahora con los años no tengo que idear tantas tonteras, y mucho menos saltar de una idea en acción a otra; ya que afortunadamente ahora mis planes no son tan precisos, pero no me toma muchos planes, para llegar al resultado que busco.

Aunque siempre es una buena idea, tener varias soluciones a un problema en la vida, ya sabes, cuando el plan A falla, hechas a andar el plan B y si el plan B tampoco funciono, en vez de llorar porque ya no hay salidad, que tal, solo que tal, si tuvieras un plan C, una salida alterna a las otras rutas de escape que tenías; si ninguna de ellas funciono, seguro el plan C te rescatará del caos, porque siempre hay que tener un Plan C bajo la manga. Porque son esas rutas alternas, es decir, la ruta de escape, por si la ruta alterna de emergencia no funciono, siempre es una gran idea.

MMMMMMM

Tal vez de eso se trate vivir, tener muchos planes porque así seguramente alguno de hechos cuaja y te ayuda a llegar al éxito o por lo menos a salir ileso del nuevo problema en el que estas metido/a, sí, esa es la clave de nuestra vida moderna, PLANEAR, PLANEAR y PLANEAR, mmmmmm, espera, ahora que lo digo en voz alta no suena tan buena idea eso de pasar todo nuestro tiempo planeando muchas rutas de evacuación, muchos planes alternos y muchas ideas locas para hacer UNA COSA EN CONCRETO.

No, no creo que esa sea la manera más adecuada para vivir; no creo que vivir planeando cosas y planeando escenarios alternos sea una buena idea, y menos desperdiciar mucho tiempo buscando un millón de soluciones o planes para hacer una cosa. Tal vez lo más listo sea buscar y perseguir una meta, sin importar que sea un error o no, cuando nos proponemos algo debemos tener un plan para lograrlo, pero creo que lo ideal sería tener en mente un par de ideas extra, solo un par, para lograr aquello que estamos tramando y lograrlo con éxito.

Solo hay que recordar que nada es nunca lo que esperamos, y podemos preguntar y preguntar qué hacer, o simplemente podemos perseguir la puesta del sol, perseguir nuestros sueños, para encontrar ese momento perfecto en el que no se trata de que las cosas sean como queremos, sino como deben ser.

Tal vez de eso se trate la vida, de adaptarnos a las cosas que suceden, cuando van sucediendo, porque nada es nunca como lo esperamos, pero si podemos disfrutar las cosas que pasan, un paso a la vez; creo que esa es la clave para vivir, un paso a la vez.

Y todo esto de los planes me dio vueltas en la cabeza, la noche de anoche, mientras tenía que idear un plan, el plan del día y me día cuenta que había tantos escenarios con diferentes resultados, de acuerdo al plan A, o al plan B y el plan C.

Simplemente hay que decidir qué es lo que haremos; aunque también me pongo a pensar mucho en la causalidad y casualidad de las cosas. Tal vez no importa que plan escojamos, porque las cosas que deben pasar, terminarán pasando, sin importar cual camino hayamos escogido, ese destino, esa causalidad terminará alcanzándonos y cumpliéndose; para demostrar que el libre albedrio es una ilusión y que las cosas ya están predeterminadas.

Todas estas días extrañas que parecen no tener relación, si lo piensas, todas están unidad, los planes y las cosas que pasan, el destino y su manifestación.

Así que esas ideas extrañas me han perseguido toda la mañana, toda la noche, y si las cosas, nuestro destino, nuestros planes y nuestras acciones, son la manifestación de una historia pre-escrita, ¿será?

Resulta curioso, pero muchas veces terminamos en el mismo lugar que quisimos evitar, siempre, tal vez entonces no sea culpa de que el plan A, B o C, no funcionaron, tal vez, solo tal vez, deberíamos estar en ese lugar; porque nada es nunca lo que esperamos.

Pero es buena ayuda tener siempre hay que tener un Plan C bajo la manga

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