Ya sé, no tienes que decirlo, estas preguntas hipotéticas son bien inútiles pero altamente entretenidas y nos ayudan a descubrir un poco más de nuestro subconsciente, que si bien tenemos cierta noción de lo que pasa adentro, a veces al contestarnos estas preguntas descubrimos más de lo que sabemos, de verdad, tú crees que es de a gratis preguntas como:

  • Si estuvieras en una isla desierta, ¿con quién te gustaría estar?
  • Si tuvieras que elegir una persona para pasar tu última noche, ¿quién sería?
  • Si pudieras elegir un destino, sin importar dónde o el dinero, ¿cuál sería tu destino de vacaciones?

A primera instancia estas preguntas parecen triviales, salidas de un bobo test de revista o un programa tonto matutino de la tele, preguntas igualmente bobas para hacer conversación, para romper el hielo y tener algo de que hablar, pero piénsalo por un instante y el valor de esas respuestas es más profundo, obvio, si lo analizas y piensas las respuestas. No es lo mismo decir que te quieres ir con Salma Hayek a una isla desierta porque esta buenísima a pensar un poco más lo que vas a decir, para concluir que la mejor compañía de una isla desierta sería un balón Wilson, al cual llamarías Wilson.
¿Lo ves?, las respuestas que uno elige para cada situación y su por qué revelan mucho de tu personalidad.

Más que trivialidades son accesos a lugares oscuros de la mente.

Y toda esta disertación me vino a mí el otro día, mientras esperaba a que llegara el metro, mientras estaba ahí parada rodeada de tantas mujeres sólo podía pensar, ¿me hubiera gustado ser más bajita?, entonces se desencadenaron una serie de ideas y pensamientos, todos hilados y con una cosa en común, ¿cambiaría algo de mí?

Una pregunta que hizo que mi mente quedara en blanco, sin ideas, sin respuestas, la primera vez que mi mente se aplaco, claro, no fue por mucho tiempo, pero esos minutos o tal vez segundos, me dieron claridad y perspectiva.

Mucho tiempo no sólo desee cambiar muchas cosas de mí, tan inconforme estaba que yo hubiera querido ser otra persona, ser alguien más, hasta que un buen día fui objetiva y comencé a cambiar en mi las cosas que más me molestaba, el sobrepeso.
Hay que entender que en nosotros hay muchas cosas que no vamos a poder cambiar, como la estatura, el color de la piel, a menos que seas rico y te sometas a locas y costosas cirugías, pero hay cosas que si puedes cambiar, como el peso, el color de tu pelo, ojos, la conformación de tu nariz e incluso puedes aumentar ciertas áreas.

Esos cambios físicos dejan de lado las disertaciones hipotéticas sobre si pudiera, ¿qué cambiaría de mí?, porque si se puede, solo hay que poner empeño para acercarnos a esa persona que siempre hemos querido ser, pero también hay que aceptar nuestros defectos físicos como maravillas únicas que nos hacen irrepetibles.

Pero a la pregunta que me hice ese día, yo nunca cambiaría mi estatura, me gusta ser alta, es más me gustaría ser más alta, pero al pensar estas locas preguntas descubres respuestas que pueden cambiar tu vida, para bien o para mal.
Porque al responderte quiero ser más delgado/a, quiero verme más fashionista, quiero un cuerpo esbelto o atletico, este a un paso más cerca de aceptarte, claro, tienes que ponerte en acción hasta que llega el momento que te preguntas ¿qué me cambiaría? Y la respuesta es nada.

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