Últimamente cuando pienso en el amor, en voz alta o como una reflexión vienen a mi mente muchas ideas, muchas experiencias y muchos sentimientos; debo aceptar que algunos son bellos, otros traumáticos y unos cuantos, por no decir muchos, son negativos sobre esta experiencia.
Bien, siempre he dicho que nadie debería renunciar al amor, que esta es una de esas experiencias únicas en la vida que merecen la pena una, dos, tres, cuatro y mil veces; sin importar que esas experiencias en su mayoría terminen mal. Extraño, ya sabemos cómo terminan la mayoría de nuestras relaciones, “terminan terminando” y aun así, aun a pesar de la experiencia, seguimos animándonos a enamorarnos, a descubrir que es el amor una vez más, aunque de antemano ya sabemos que es, como se vive, como se experimenta y que es lo que se siente.

Supongo que por esos breves momentos de éxtasis en los que nuestra química interna es tan intensa y simula los efectos de una poderosa droga liberando dopamina, endorfinas, oxitocina y otras hormonas de la felicidad es por eso que nos enamoramos adictivamente.
Expertos en ciencia aseguran que estar enamorados es similar a los efectos que produce una dosis de cocaína, y esa sensación de completo bienestar, alegría, emoción hace que nos aferremos pal amor. Además, es divertido conocer a alguien, conocer sus defectos, sus virtudes, sus ideas y descubrir todas esas cosas maravillosas que nos suceden, en ese proceso de conocer a alguien.

Pero hay que reconocerlo, el amor, tiene dos caras, que cuando soy cínica digo que es como estar drogada, pero cuando estoy en modo esperanzador, un modo de pensar positivo, veo al amor como una experiencia enriquecedora.

Pero el amor es extraño, tiene dos lados de una moneda, y esos lados son tan contrastantes que te hacen preguntarte o más bien afirmar:

“Me quería enamorar…”

me queria enamorar pero mejor me tiro de las escaleras

Ok, no quiero sonar amargada y transmitirte esas malas experiencias, realmente no es un juicio de mi versus el amor, un juicio en el que tendenciosamente estoy presentando evidencias contra él, para que el jurado, incluyéndote a ti, concluyamos que el amor apesta, me quería enamorar pero como es una experiencia que va a terminar mal, mejor me inflijo dolor de otra manera, jajajajajajaja.

Realmente no quiero hacer eso, si lo hice me disculpo, porque mi opinión del amor también es buena y creo que es la única cosa que nos puede hacer mejor, que nos puede impulsar a buscar nuestra redención propia y aspirar a la nobleza.

Supongo que el amor es contrastante, y sí, me quería enamorar para descubrir todo lo bueno que sucede, para entender la complicidad de una relación, para esconderme en esas sonrisas, para sentirme protegida en esos abrazos o esas miradas.

Pero el amor, es raro, cuando surge por unos breves instantes puede hacer maravillas, pero también hay que entender que el amor no es eterno y que mientras se escapa, puede ser la peor tortura del mundo; después de todo la transición de estar en el cielo, en un coctel infinito de hormonas de la felicidad, para terminar en el infierno de lo que es la soledad. Esa transición duele, supongo que ese dolor que se experimenta es como caer del cielo, sin paracaídas y sin aviso.

Tal vez por eso, cuando recordamos lo feo que es la caída, experimentar ese sentimiento de soledad, es por ello que nos decimos: me quería enamorar pero mejor me tiro de las escaleras

Además, ahora cuando vemos esas relaciones que perduran en matrimonios o noviazgos largos, vemos que los rastros del amor se han desvanecido y solo quedan cosas extrañas que unen a dos desconocidos, como la rutina y la costumbre, todo menos amor.

Entonces, sabiendo que el amor termina muy pronto, ¿por qué seguimos enamorándonos?

Se ha comprobado en recientes estudios que el amor surge muy rápido y solo necesitamos 8 segundos para sentir atracción y después 45 minutos para saber que estamos enamorados. No necesitamos más tiempo, para que el amor despierte en nuestra cabeza, tal vez el amor a primera vista no exista, pero solo necesitamos 45 minutos para saber que amamos a alguien, un sentimiento que se reafirma con los días.

Aunque seguro estoy diciendo muchas tonterías, decidir si nos enamoramos o no, no es algo que sea del todo un hecho consciente, y más bien sucede; pero está en nosotros si hacemos de esa experiencia algo fácil o algo difícil.

Me quería enamorar pero ahora soy más consciente de muchas cosas.

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