Y yo que me he quejado toda la vida de los niños malcriados y yo tengo algo peor, un pinche perrito malcriado que hace lo que se le da la gana en la casa, en realidad no tengo solo uno yo tengo 3, claro, cada una en su modo es igual o más fastidiosa que la otra.

De lejos parecerían tiernas y bellas criaturas capaces de expresar tanto amor, ternura, fidelidad y cariño que sorprende, 3 hermosas perritas que enamoran a todos por su actitud jovial, su apariencia dulce y tierna; ah pero no se dejen engañar detrás de esta inocente apariencia de perros tranquilos y apacibles que no rompen un plato, existen unos demonios de Tasmania que solo esperan a que te distraigas para atacarte a ti y a tus cosas, saltar a la cama y empezar a jugar con todo, sin importar que sean tus almohadas y terminen todas rotas o babeadas o incluso sea tu ropa, todo es susceptible para jugar con él, zapatos, escobas, hasta la tarea.

roxy chuleta

Por cierto que bueno que no estudio, ellas se comerían todas las tardes mis tareas y nadie me creería que el perro se comió mi tarea, nadie, así que la tendría que repetir como mil veces o simplemente no hacerla, mmmmm, creo que si estudiará terminaría no haciendo la tarea, ya saben, por eso de que termina masticada por Chuleta.

Oh si, esas 3 son como niñas malcriadas, pero en versión perro y al igual que cuando ves de lejos a los niños, ellas parecen sumamente dóciles, pero no se dejen engañar, no lo son y todo el día están haciendo travesuras y pobre de ti si se te ocurre regañarlas, pobre de ti, porque sus papás, o sea mis papás, se molestan.
Ya ven, por alguna extraña razón cuando se te ocurre disciplinar por error a un niño ajeno, aparecen de la nada los padres faltos de carácter con su hijo, pero enérgicos cuando se trata de dejarle claro a los demás que nadie puede decirle que hacer o que no hacer a sus pequeños monstruos.

Así ma o menos son mis papás y cuando ya me desespere de Chuleta, Roxana o Perry me piden que sea indulgente y que no las regañe o les de unas nalgaditas, mejor que las saque a jugar al jardín y que ahí hagan y deshagan, me enjaretan a las dos más traviesas con sus correas, una bolsita de plástico y las 3 pa fuera.
Ah pero no sea que ellos son los que están hartos de la manada de perritos traviesos que si les ponen buenos correctivos o mejor aún, me gritan a mí, para que deje de hacer lo que esté haciendo, sin importar que esté haciendo para que las saca a jugar.

Uno podría pensar que un perrillo malcriado es más light que tener a un niño malcriado y solo con hablarle de forma enérgica se calman y se ponen en estado asertivo y equilibrado, solo hace falta hacerles el SHHHHHHHHHHh con un toque de dedos para que se pongan en paz, pero no, las mías se enojan más y empiezan a masticarme los brazos, a ladrarme y saltarme encima.

Ya no se ni a cual irle, Perry es la más tranquila pero cuando la quiero acariciar o se sienta junto a mí, si me muevo me muerde, si le hablo me muerde, si la toco me muerde, si la acaricio me muerde, si la dejo de acariciar me muerde, si no le hago caso me muerde. Sé que ese perro me adora, pero siempre me muerde. Y no se diga Chuleta que todas las tardes le da por jugar en plan Godzilla por la casa con Roxy, atacando muebles, aventándose zapatos y destruyendo todo lo que está a su paso, como si mi casa fuera Tokio, uy y Roxy, esa es la que vino a poner desorden y hace que Chuleta entre en modo destrucción-jugando todo lo que tocan.

Pero son mis perros malcriados y cuando es momento de regañarlas y ser enérgica porque destruyeron algo, cuando veo su carita inocente y dulce, solo puedo decirles “pero no lo hagan más”, obvio, no me pelan y a los 5 minutos siguen en su plan de destrucción masiva en mi casa.

Repito, son mis perritos malcriados y así las quiero mucho.

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