Odio a los que se quejan alardeando

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El otro día estaba viendo un stand up, creo que era de Kevin Hart o Dave Chappelle, realmente no me acuerdo mucho, pero si me acuerdo de uno de sus chistes, y era la misma queja que tengo el día de hoy, y es:

Odio a esas personas que se quejan alardeando de su vida y sus cosas.

Y es que solo estas personas, pueden hacer de algo bueno, una queja, mmmm, o tal vez no es que se estén quejando del todo, y lo que están haciendo, es echarnos en la cara, lo bien que les va; tan bien les va, que la peor parte de su vida, esas cosas de las cuales tienen que quejarse, es algo divertido, algo para alardear, algo extraordinario que no le sucede a cualquier persona.

El ejemplo de esas quejas que alardean, era algo así:

“Odio a las personas ricas, verán, el otro día estaba con un amigo muy rico, cuya mayor queja del día, es que tenía que usar su Ferrari, porque el Bentley estaba en el taller, porque una de sus novias modelos, había rasgado con los tacones uno de los asientos”

 

Si, lo sé, yo también me reí y enojé, todo eso al mismo tiempo con la anécdota y es que, ya quisiera yo, tener un Ferrari para cuando mi Bentley está en mantenimiento, y ya quisieran muchos tener varias novias modelos.
Así qué, quien podría enojarse o quejarse de esa situación de vida, en serio, díganme quien.

Pues bien, en esta vida hay muchas personas así, afortunadas y muy quejumbrosas que se la viven quejando, y al mismo tiempo presumiendo y alardeando de todas esas fortunas y excelente suerte que tienen en la vida.

Ya sabes, todos tenemos el típico amigo que se queja de su excelente trabajo, lo difícil que es, pero al mismo tiempo que gana muchísimo dinero, tiene miles de prestaciones y la empresa le da un montón de beneficios, y uno aquí en plan simple mortal pensando y rogándole al señor que ya depositen la quincena, y que la depositen completa.

 

Como me caen gordas esas personas que alardean quejándose de cosas que son simplemente buenas, o sea, cómo pueden hacerlo, mmmmm, a sí, yo lo hago todo el tiempo.

 

Lo sé, no debería, pero lamentablemente yo soy de esas personas afortunadas y ociosas, que se la vive quejando y alardeando al mismo tiempo; no es que lo quiera hacer, pero luego, por ejemplo, tengo dos estrenos súper importantes de blockbuster y tengo que elegir a cuál ir, y encima me quejo de que encima me dan palomitas y refresco como plus.

En un sentido objetivo, nadie debería quejarse de esas cosas buenas, pero finalmente pasa y terminan siendo como esos problemas de primer mundo.

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