Nunca subestimes a una persona, no, no lo hagas porque nunca sabrás que tan lejos puede llegar alguien o cuanto pueden limitar tus palabras el potencial de una persona. Además, cuando menosprecias a alguien puede ser que la vida te dé una lección y de repente descubras que aquella persona por la que no dabas ni dos pesos, pesos mexicanos, resulta que un día vale mucho y esa persona que subestimaste en el camino, esa persona hoy tenga un gran valor.

Porque nunca olvides que las personas que menos imaginas, son las que hacen cosas que nunca imaginarias, solo ellas.

Esa sí que es una gran ley universal e inmutable de la vida, de las personas de las que no esperas nada, son ellas las que hacen grandes actos para ti, para los demás o para la humanidad.

Es extraño, pero aquellas personas de las cuales no se esperaba nada, siempre son ellas las que cambian al mundo; aquellas personas de las que nunca se hubiera esperado algo, de verdad, a mí me parece muy curioso, porque son ellas, o mejor dicho, somos nosotros los que logramos actos increíbles de magnitudes épicas.

Bien, bien, bien, no quiero pecar de arrogante; que ya me persigue ese estigma, pero en una reflexión en voz alta, hoy puedo concluir que los que cambiamos el mundo, los únicos que cambiamos el mundo y hacemos que las cosas sean diferentes, somos aquellos de los que no se esperaba nada, pero absolutamente nada.

Igual y suena a un choro cursi que amerita el violín más pequeño del mundo, para tocar la melodía más triste de mundo; pero no es la intención simplemente quiero hacerles ver a todos, que no debemos menospreciar a nadie, por ningún motivo, característica o situación, porque el mundo da muchas, muchas vueltas y además, cuando el mundo te grita en la cara, que de ti no espera nada, es en ese momento cuando dentro de ti se enciende una chispa que se convierte en un fuego que no se puede apagar, para cambiar al mundo, para cambiar aquello que está mal, para que las injusticias dejen de existir, para que la segregación pare y para que nunca nadie más en el mundo vuelva a ser subestimado y menospreciado.

Porque cuando conoces el dolor del olvido, el dolor de la alineación, el dolor de ser diferente; es en ese momento cuando usas todas esas diferencias para lograr un cambio radical en un sentido positivo.

Nunca subestimes a alguien por más pequeño que sea, sin importar raza, edad, sexo, condición social o cualquier otra característica que haga diferente a alguien; porque normalmente esas personas de las que no esperas nada, son ellas las que hacen grandes cosas para cambiar el rumbo con el que gira el mundo.

No solo se necesita ser diferente, se necesita estar bien loco, para creer que eso es posible y si sumas a eso el poder de la obstinación y la determinación de enseñarle al mundo que sí, si eres alguien, ese poder puede hacer cosas extraordinarias.

Y tampoco nunca te subestimes a ti mismo, ese es también un grave error.

extraordinario

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