Que es lo que tiene esa caja misteriosa

2

Como dirían por ahí, cuando hay una caja misteriosa siempre se escoge: la caja, la caja, la caja, aunque luego te arrepientas.

Algo pasa con el misterio, que cada que vemos algo desconocido, algo que encierra enigmas y no sabemos qué se oculta tras ese algo, nos sucede que nuestra curiosidad se pone en marcha y nos hace imaginar que es lo que se esconde y esa imaginación nos pone en acción para descubrir esos enigmas por revelar.

En pocas palabras, como lo dice el viejo dicho: la curiosidad mató al gato.

Y por más que sepamos el destino del gato por culpa de la curiosidad, siempre dejamos que está nos tente, nos seduzca y nos haga hacer cosas.
Porque podemos vivir con culpa, remordimientos, pero nunca podremos vivir con curiosidad.

Supongo que ese era el fundamento del cual partía Chabelo, cada que tentaba a alguien con sus catafixias, y no importaba que el riesgo fuera cambiar un auto último modelo por un chicle, las personas siempre eran tentadas por descubrir que era lo que se ocultaba tras las puertas, las cajas o lo que el mismo Chabelo escondía en sus bolsillos.

Supongo que todos somos curiosos, algunos más que otros y supongo también que los años apaciguan la curiosidad innata que todos poseemos.
Sin embargo, y sin importar los años, siempre estamos ansiosos por descubrir que es lo que esconde en una caja.

Tal vez esa es la razón por la cual nos gustan mucho los regalos, y adoramos ese momento, esa impaciencia de la sorpresa y lo que hace invaluable un regalo no es el contenido, sino la caja y esos momentos en los que estamos por descubrir y resolver un enigma.

Ah, la curiosidad humana, la bendita curiosidad humana.

Aunque ahora que lo pienso han sido más las veces que me he metido en serios aprietos por culpa de la curiosidad, que las cosas buenas que he obtenido a partir de ella.

Supongo que deberíamos dejar de lado la curiosidad para evitarnos peligros, dolores de cabeza y dilemas emocionales. Aunque, por otro lado, es tentador conocer el contenido de una caja, aunque eso signifique arriesgarse a encontrar un chicle o destapar la caja de pandora.

Pues bien, hoy que iba caminando con una caja misteriosa de Cielito Querido Café, y no, aclaró, no era un experimento social, simplemente andaba por toda la ciudad con una caja que me regalo Cielito Querido Café, (como cada que alguna marca me regala algo y camino con ella) todos por la ciudad morían de curiosidad por saber que contenía esa misteriosa caja magenta, que rezaba como lema: Cielito de Corazón.

Insisto, no era un experimento social, que, por cierto, ahora todo lo que es raro o extravagante termina siendo catalogado de esa manera, o eso dicen las personas de sus comportamientos que quieren justificar sin mucho esfuerzo: “es un experimento social”, que ni siquiera documental, bueno, ese es otro tema.

Yo solo traía una caja por qué me la habían dado.

Pero las personas no sabían por qué la traía y saber cuál era su contenido los estaba matando, así que varias personas me preguntaron:

¿Por qué traes esa caja de Cielito?
Porque me la regalaron

¿Que trae?
Eso es algo que nunca lo sabrán, muajajajajajaja.

2 COMMENTS

Leave a Reply