Gracias por responder

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Parecería que responder a una conversación, una pregunta o un saludo, es algo básico, ya sabes de esas cosas que más que modales o cortesía demuestran una buena educación; pero resulta que, en la actualidad no es así y ya, esto de responder, es un lujo que ciertas personas se dan, para comunicarse con los demás.

Lo sé, es bastante absurdo el hecho, que, ahora las conversaciones no son bidireccionales, ya no hay feedback o respuesta de vuelta, y ahora las pláticas modernas son largos monólogos, en los que una persona habla, y ya nadie más quiere escuchar o atender, imagínate ahora algo tan complejo como la simple acción de responder.

Por eso decía que es un lujo, y cuando alguien contesta de vuelta a la conversación, termina siendo algo tan raro, que las personas lo agradecen.

Gracias por responder, gracias por pelarme, gracias por atender

Y eso, eso a mí me asusta, vivir en un tiempo en donde se tiene que ver como una gran cortesía, favor o acto de amabilidad, algo tan simple como contestar una pregunta o seguir una conversación, eso me resulta de esas cosas que son abrumadoras.

Ahora, yo sé, es peligroso ir por la calle entablando conversaciones con desconocidos, por aquello de los fraudes y la delincuencia, pero asusta más, que el miedo nos evite estar en contacto con otras personas y antes algo tan normal como saludar o dar los buenos días o las buenas noches a un desconocido por la calle, en la actualidad es tan raro que suceda, que cuando pasa te preguntas ¿de dónde vendrá esa persona?, ¿vendrá de la luna?, esa que es hecha de queso y amabilidad, ¿será?

Porqué ahora cuando vamos por la calle, estamos sentados en un café o en el metro de la ciudad, no solo no hablamos, también evitamos el contacto visual y todo resquicio de contacto humano.

Eso asombra y por supuesto que también asusta.

Vivir en una sociedad en la que hay dar las gracias cada que alguien se digna a pelarte, te responde, te saluda o da indicios de algún vago intento de conversación, ahora es tan poco frecuente que cuando sucede, hay que agradecer y de forma muy entusiasta a la persona que se digna en hacerlo.

Ahora, no es que yo sea una persona del tipo “conversador”, aunque suelo platicar mucho, no suelo platicar con cualquiera persona y no es por payasa, simplemente soy algo reservada; pero mis reservas no evitan que sea una persona educada y cada que alguien me llama o me pregunta algo, de forma amable y educada, yo siempre respondo.

Así deberían ser todos, aunque no quieran interactuar con desconocidos es cortesía básica, algo que se aprende desde la primaria; pero parece que con el tiempo se olvida, de tal suerte que se debe agradecer cada alguien tiene la amabilidad de contestar.

Eso me pasó el otro día, cuando una persona de mi red de contactos, que de vez en vez me saluda, (me pregunta cómo estoy o me comenta cualquier cosa) yo siempre contesto de vuelta, siempre y en cada ocasión.

Mi mayor sorpresa fue cuando recibí el mail de vuelta con un afectuoso agradecimiento por hacerlo.

En ese momento me pareció algo exagerado que me diera las gracias por algo que se debe hacer por simple educación, algo que nos enseñaron a hacer desde pequeños, es decir, contestar con amabilidad cuando alguien nos habla; pero vivimos en una era extraña en la que estamos súper comunicados, tanto que ya no deseamos comunicarnos con nadie más.

Eso no sé si me asusta o me asombra, y la cosa es que ahora, ya no queremos hablar con nadie, cuando irónicamente tenemos el mundo para hacerlo.

En el mundo al revés, hay que dar las gracias cada que alguien nos contesta un mensaje y tiene la gran cortesía de no ignorarnos o dejarnos en visto; en este loco mundo de hoy, son pocas las personas que se toman el tiempo y tienen la atención de interesarse por alguien más, que no sean ellos mismos.

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