Estar estancado en la rutina

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Cuando hacer lo mismo todos los días se hace muy aburrido

Las rutinas, mucho hacen por nosotros, nos ayudan a encontrar estabilidad, nos ayudan a saber que es lo hay que hacer, cuando debe hacerse, cómo debe hacerse, en fin, las rutinas son las que le dan rumbo y de alguna manera sentido a la vida.
Lo que nadie nos dijo acerca de las rutinas, es que algún día, en algún punto, se convierten en un bucle sin sentido, que le quita sentido a la vida y sabor; obligándonos a buscar emociones nuevas, a salir de la temida, pero amada y anhelada rutina.

Las rutinas se convierten de alguna manera, en algo amado y odiado, en algo que necesitamos y al mismo tiempo aborrecemos.

Es muy irónico como funciona la rutina en nuestra vida, y como se convierte en algo que necesitamos, pero al mismo tiempo no.

Supongo que todo depende del cristal con que se mire, y si nos sentimos atrapados y estancados en la rutina haciendo lo mismo, una y otra vez, lo que hacemos carece de sentido.

Ya sabes, pararte, bañarte, desayunar, cepillarte los dientes, ir al trabajo, trabajar, comer, regresar a casa, ver la tele, dormir y repetir hasta el final de tus días esas actividades, termina pareciendo una gran maldición, como estar atrapado o mejor dicho estancando en la rutina, como si fuera un hechizo que te hace repetir el mismo día una y otra vez, pero lo enfermo de la situación, es que son diferentes días, que se clonan, pero terminan siendo diferentes mientras tú haces lo mismo una y otra vez.

Pero ¿por qué?, ¿por qué nos sucede eso?, ¿por qué vemos a las rutinas como lo peor que nos pueda pasar en la vida?

Cuando ciertamente la rutina es estabilidad y las rutinas nos persiguen, sí, tal vez si sean una maldición de la especie humana; porque incluso cuando haces algo diferente todos los días, se convierte eso también en una rutina, y te lo digo, porque lo vivo todos los días, que sin importar que sea algo diferente diario, termina siendo lo mismo.

Ah, rutinas, no se puede con ellas, ni con ellas.

Así que tal vez la cosa no sea renegar tanto de ellas o sentirnos tristes o atrapados en ella, sino ver en una justa perspectiva, a las rutinas, quien sabe, tal vez de esa manera podamos disfrutarlas en vez de sufrirlas.

Que, por cierto, si sientes que te asfixias por la rutina, lo mejor que puedes hacer es improvisar, ser impulsivo y salir de la rutina, algo así como en un día de furia, para que entonces, después de que explotaste, puedas regresar a disfrutar de la paz y la calma de las rutinas.

 

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