No hay nada más hartante en este mundo que la típica persona que se quiere hacer notar, que le gusta lucirse para que todos sepan que existe, bueno, realmente no tengo nada contra las personas que buscan atención, si así fuese estaría contra todos los bloggers, tuiteros y actores del mundo, cosa que no va; nooooo.
Yo estoy en contra de la gente que para decirle al mundo “mírame aquí estoy” hace chistes tontos, bobos o comentarios a expensas de otras personas, ese tipo de personas la verdad es que me cae bastante mal y no lo digo por ser mal vibrosa, no, en realidad ser el target del típico señor que se hace el chistoso y solo es ridículo y lo peor, es que lo hace a tus costillas es horrible.

A mi mente viene a mí el recuerdo de todas las navidades, reuniones familiares y fiestas sociales también de índole familiar, en las que nunca falta ese típico señor, pero ese típico señor gracioso y chistosin, resulta ser tu tío, entonces no te queda más que fumarte sus chistes con cara de “Ay, que graciosos eres”, mientras toda la familia se ríe de ti recordando tus momentos más vergonzosos de la vida.

Aunque creo que son dos cosas diferentes, mmmmmm, será, tal vez si y de plano tengo mala vibra contra los señores que se hacen los chistosos; pero vaya que en todas las reuniones está el típico señor que se hace el chistoso y solo es ridículo, mejor dicho, solo está haciendo el ridículo, porque cuando no está contando cosas vergonzosas de los demás, está contando chistes poco elaborados, muy mamones y sin gracia, que solo te hace darte cuenta de la diferencia entre chistoso y ser un ridículo.

Y solo tienes que ir a una fiesta o reunión familiar para encontrarte este Señor, que tiene una gran necesidad de atención y por ello termina haciendo los más grandes ridículos de la vida; y recuerda, todos conocemos a un señor de estos, porque están repartidos estratégicamente para que te los topes en todo momento y si no hay fiesta familiar a la vista, en el trabajo, en la cola del súper, en el banco o mientras vas caminando por la calle puedes encontrarte con estos señores que tienen muchos chistes ridículos para que todo mundo se dé cuenta que existen.

De esos ñores, chavorucos y weyes hay muchos, los que se creen muy pila y graciosos, pero solo se ven patéticos y hacen el ridículo logrando el efecto opuesto a lo que en su mente quieren lograr.

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