El justo equilibrio entre anuncios y programa

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A cuantos de nosotros, no nos ha pasado que estamos aplatanados muy cómodamente en el sofá disfrutando nuestra serie favorita, riéndonos a carcajadas de las penurias de alguien más ó sufriendo un colapso nervioso por que a nuestro personaje favorito le ha sucedido algo terrible pero de pronto y sin más ni previo aviso ¡BAM! anuncios, que no saben los de la tele del equilibrio entre anuncios y programa, no se trata de más anuncios y menos programa, sino de un equilibrio.

Y no es que me queje ó me parezca algo terrible, al contrario soy publicista de profesión y la comunicación de marca es mi vida; el problema está en la falta de coordinación que tiene el canal para lograr un ritmo fluido entre el show en cuestión y los anuncios.
Es lógico que el canal le de mucha prioridad a sus anunciantes, ya que gracias a ellos podemos ver nuestras series favoritas. Gracias a las marcas que se anuncian en él, le permiten al canal lograr sus objetivos económicos y a su vez comprar más series, invertir en infraestructura, tecnología y otras muchas cosas; pero es que en muchas ocasiones no planean BIEN la frecuencia y duración de los cortos comerciales haciéndolos eternos y ocasionando que el telespectador cambie el canal momentáneamente para ver otras miles de cosas mientras comienza su programa favorito.

Probablemente nos ha pasado a todos, cuando comienzan los anuncios nos cansamos de esperar a que comience el show, la impaciencia poco a poco va en aumento, nos gana el zapping y comenzamos a cambiar aleatoriamente los canales para matar el aburrimiento, decididos a no perdernos nuestra serie retornamos al canal en cuestión y no lo puedes creer siguen los anuncios, suena el teléfono y decides contestarlo porque sabes que todavía van a durar mucho los cortos comerciales, al colgar el teléfono miras la tele y todavía siguen ahí; como no tienes nada en que poner tu atención te das cuenta que tienes un poco de hambre y decides prepararte un pequeño snack, al regresar a tu asiento con tu sándwich no lo puedes creer, todavía hay anuncios, la espera te mata y suena el timbre rápidamente acudes a la puerta para ver quien llama, ha claro, es Lupita la vecina que te devuelve unas cosas que le prestaste. Cuando oyes en la tele que ya empezó el programa despides cortésmente a Lupita y vuelas al sillón para darte cuenta que te perdiste la mejor escena y tu sándwich ya esta todo aguado.

Si la vida es irónica y los anuncios eternos.

Muchos canales pierden audiencia durante los cortos por este tipo de falta de planeación; pero no todos los canales carecen de experiencia, para nuestra suerte hay varios que se toman esto muy en serio y logran una perfecta armonía entre los programas y los anuncios de manera tal que el espectador no siente la espera en ningún momento y ve como debe ser los anuncios que los geniales publicistas en pensado para él/ella.

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