No entiendo el porqué, pero últimamente me da mucha comezón esa idea, de forma literal y metafórica. Bueno, déjame me explico pues, y es que por alguna extraña razón esa idea de que el amor depende de la etapa o década de la vida que estás viviendo, es algo que no solo pienso de manera única e individual, sino que termina siendo algo que escucho y veo de forma innegable en muchas conversaciones, películas y contenidos que leo, todos hablando de lo mismo.

Tal vez eso sea típico de los treinta y como estoy treintona todas las cosas con las que me relaciono están en ese tono, en ser más introspectivo y reflexionar sobre la vida comparado una década atrás y ahora. Tal vez ese sea, el único tipo de amor que se experimenta cuando tienes 30, más de reflexión y comparativas entre lo que querías antes versus lo que buscas ahora; en un formato de amor más maduro y menos iluso que cuando tienes 20, o eso quieres creer, que eres más sabio, más maduro y menos espontaneo.

Supongo que a los 40 es una forma de amar y querer más realista en la que te conformas con encontrar algo estable y compatible contigo, en lugar de las cosas emocionantes, impredecibles y erráticas que se buscan en otras etapas de la vida. No lo sabré hasta cumplir cuarenta, que realmente espero llegar a cumplirlos, pero nadie sabe, solo me queda esperar a llegar a vieja y vivir todas esas etapas de amor diferentes y únicas.

Definitivamente el amor según la etapa de la vida cambia de muchas maneras, porque incluso en etapas muy tempranas en la vida, se vive el amor. Y más ahora, con generaciones más precoces y más despiertas en las que se puede vivir y experimentar el amor, aun a los 5 años.

Seguramente mucho de eso tiene que ver con la rapidez con la que ahora se desarrollan las nuevas generaciones que siendo muy, muy pequeños ya tienen agendas de vida y todo el día están ocupados con actividades reales, compromisos y no solo es eso, ya saben usar la tecnología mejor que un adulto. Los niños de ahora traen celulares, tabletas, tienen reuniones y hasta conocen el amor a través de una vasta experiencia que terminan con más parejas románticas a los 5, que yo a los treinta; puts, yo a esa edad me quedaba mirando al espacio infinito o la tele, indistintamente, por horas.

Pero ahora hay niños que conocen a su alma gemela, eso me hace pensar que tengo una pésima suerte en el amor. Digo 31 años buscando y a la fecha, todavía no encuentro, me hace pensar que tal vez el amor de mi vida era Carlitos del Kinder, pero lo deje ir porque en su tiempo libre solía comer tierra.
No sé por qué, pero eso de comer tierra, ni antes ni ahora, me parecía algo atractivo; aunque ahora con la escases de pretendientes, reconsideraría eso de comer tierra durante los descansos, después de todo nada es perfecto y en la década de los treinta el amor parece ser algo conformista, pero en realidad se trata de encontrar compatibilidad, metas mutuas para dejar de lado cosas superficiales como tal vez la atracción física.

Creo que todo tiene que ver con la etapa de la vida que estemos experimentando, es decir, en la década en la que nos encontremos. Y no importa si va de entre 0 a 10; de 11 a 20; o la maravillosa etapa de los veintes, la mejor etapa del mundo para enamorarse de 21 a 30; después sigue la de los treinta, más realista que va de los 31 a 40 y así sucesivamente.

Y el amor según la etapa de la vida es muy, muy diferente.

Esa fue una revelación que me llego a mis 30, si bien es obvio que la experiencia o la falta de ella te hará reaccionar diferente al amor; es algo obvio, que te caiga el veinte de eso a los treinta, porque esto no es tan simple de comprender y cada quien procesa esa gran verdad a un ritmo diferente, además cuando eres joven, esa creencia total de que el amor es como lo pinta el cine, eso solo puede creerse cuando eres muy joven.

Además algunos somos más lentos que otros y tenemos que llegar a la etapa de los treinta para comprender las grandes máximas de la vida, así me paso el otro día cuando comprendía el amor según la etapa de la vida, y conforme creces o envejeces los conceptos de amor y realidad cambian drásticamente y mientras eres joven, incrédulo e inexperimentado el amor debe ser algo loco, increíble y una aventura diaria de pasión, y cuando creces te das cuenta que buscas otras cosas que antes considerarías como conformarte.

Por ejemplo el amor a los veintes se trata de que sea divertido, pasional, sexual, maravilloso, eterno, duradero y todas esas locuras que nos han vendido; es más, muchas personas, hombres o mujeres se casaron con la idea de que hay que estar casados, con una linda casa, con un perro, con una familia; pero vas creciendo, van pasando los años y te das cuenta que no llegas a esas locas e irreales metas, entonces terminas pensando con que encuentre a alguien que me quiera y me respete, creo que eso es todo lo que necesito.

Las personas jóvenes encontrarán esa idea como conformista, en la que solo se busca compañía para evitar la soledad y alguien con quien platicar; pero a los treinta te das cuenta que eso va más allá del conformismo, el compromiso y la necedad compulsiva de no estar solo. No, a los treinta prefieres estar solo y buscar eso que necesitas, en vez de tener una loca e idílica relación con una persona impredecible.

Creo que esta evolución es lógica y más que edad, tienen una relación intrínseca con la experiencia y solo cuando nuestra mente esta en blanco, y el corazón sin cicatrices se puede esperar todo; ya después y conforme pasan los años, te adaptas a lo que te da la vida.

El amor según la etapa de la vida

Amor de adolescente de 11 a 20
En este amor nos comimos y estamos vomitando todos los cuentos de hadas y creemos que nuestra vida será perfecta, seremos grandes ejecutivos en una gran ciudad, en una gran compañía, en un gran edificio, con un gran auto, con una gran pareja, con una gran familia, pero de dos hijos, un gran perro, una gran camioneta y un gran aumento cada dos meses.
Y lo peor es que en verdad creemos que así pasara.

Amor juvenil de los 21 a los 30
En esta etapa comenzamos a ser más realistas, y conforme pasa el tiempo y descubrimos que salir de la universidad y tomar ese gran trabajo en una gran empresa no pasa, nos hace que olvidemos toda esa idea de la gran familia, para concentrarte en tu trabajo, en buscar a una pareja guapa, sin importar que esa persona esté más loca que una pinche cabra y vivas la relación más inestable de la vida.
Si luces de la manera adecuada, y te concentras en tu trabajo, encontrarás el éxito de la vida.

Amor realista de los 31 a los 40
Si dudarlo, los treinta son la década de la realidad, en la que contrastas todos esos sueños locos y expectativas con la realidad, para darte cuenta que ahora las cosas simples son las que te hacen feliz.
En esta etapa te das cuenta que no se trata de tener el trabajo de ensueña en una gran empresa y ganar mucho dinero, se trata de hacer algo que te guste y te apasione; se trata de seguir tu sueño y no el de alguien más. Hablando de amor, te das cuenta que es mejor la estabilidad y el cariño a largo plazo, que un amor pasional.

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