Conforme pasan los años y las experiencias se juntan, el equipaje emocional se amontona en un rincón oscuro de la mente, ese lugar del cual ni siquiera queremos acordarnos; pero en ese rincón todas esas experiencias se guardan junto con las personas que conocimos alguna vez, que tuvieron una importancia trascendental en nuestra vida y un buen día simplemente desaparecieron para convertirse en fantasmas personales que te persiguen, te acosan y te agobian con recuerdos, con ideas, con emociones que están ahí pero no están, simplemente se desvanecen cuando comienzan a materializarse.

equipaje emocional

Y no estoy hablando de fantasmas reales, no, no digo que tu casa este encantada, más bien trato de usar una metáfora; lamentablemente a veces no soy muy buena haciéndolo. Pero cuando pienso en fantasmas, yo hablo de los recuerdos de las personas vivas, esas a las que les perdí el contacto, ya sea por ellos o por mí, creo que esos son fantasmas más reales que de los que hablan en la tele.

Tal vez esos fantasmas no se aparecen de forma real, no generan corrientes de aire frio y no dejan rastros energéticos; pero estos fantasmas, estos recuerdos de esas personas, son capaces de asustarme, intranquilizarme, ponerme la piel chinita para recordar insistentemente algo que no está, como una proyección espectral que tiene lugar en mi cabeza.

Por eso les llamo fantasmas, incluso podrían ser demonios personales que siempre nos agobian con recuerdos del pasado, cosas que pudieron ser y que no fueron, con sonrisas misteriosas, largas platicas y ese montón de equipaje emocional que únicamente nos daña con recuerdos y haciendo más molestos nuestros malos hábitos.

Lo dije en un principio, es parte de la vida nos guste o no, es parte del paso del años acumular esas cosas, esos fantasmas y ese equipaje emocional que nos molesta, es normal; así pasa, incluso de forma real, las cosas se acumulan, pero es nuestra obligación deshacernos siempre de las cosas que no sirven, de los recuerdos basura y exorcizar a esos fantasmas que acosan nuestras ideas.
Y hay una razón poderosa para hacerlo, si no expulsas esos demonios puedes volverte loco, por eso es una obligación personal: deja ir a tus fantasmas, no lo pienses, solo hazlo y expulsa esos recuerdos que te evitan vivir el presente y seguir adelante.

En este caso, en esto también aplica el mismo concepto de espacio ocupado, dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio, así que si quieres que alguien llene el vacío de tu vida, ese vacío que alguien dejo y ahora ocupa un fantasma, uno o tal vez muchos y además demonios personales, hay que dejarlos salir para que algo más pueda entrar, para que algo bonito ocupe ese espacio que esta vacío, pero lleno de un recuerdo.

Pero ¿cómo se exorciza un fantasma?, cada persona lo hace de manera diferente, pero creo que parte importante de ese proceso de desalojar a un fantasma y aventarlo al vacío con ese montón de equipaje emocional, es recordar que hay historias QUE SON HISTORIA, eso mismo sucede con personas de nuestro pasado que se convierten en fantasmas de recuerdos viejos, de años lejanos, simplemente son HISTORIA.

Sin embargo, si les permitimos ocupar un lugar diferente, si les permitimos convertirse en fantasmas que nos acosan, siempre vamos a estar encerrados en nuestros miedos, en nuestros errores y en el pasado, deja ir a tus fantasmas sin pensarlo, entre más permitas que ellos se aferren a ti, es más difícil que encuentres a alguien que te haga sonreír.

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