Lo único bueno de esta vida es que ya no estoy en la preparatoria, se dice por ahí que no hay infierno que dure mil años ni cuerpo que lo aguante y es cierto, aquellos 3 años en la preparatoria ya terminaron, años salvajes en los que la supervivencia era vital, años en los que temía pasar escondida todos los descansos en el salón día tras día ya son cosa del pasado, como vagos recuerdos que a veces me atormentan recordando que ser un ñoño matado, un inadaptado, un raro con sobrepeso, usar ropa extraña, peinados extravagantes, tener recursos limitados eran una mala combinación y te hacían el target de burlas, bulling, algo así como ser el enemigo público #1 de los demás, incluso en época de exámenes, había que correr sin hacer contacto visual con nadie y protegerse con las pequeñas minorías.

Definitivamente ser diferente cuando eres joven es un peligro, definitivamente, digo a mi incluso en mi minoría me miraban raro, solo yo puedo ser la rara entre los raros, ya no sé si sea parte de mis innumerables súper poderes inútiles o simplemente no me esfuerzo por encajar o me esfuerzo mucho. Por eso y muchas otras cosas más mi época estudiantil no fue muy buena, pero no solo fue la prepa, sino la primaria, secundaria y hasta la universidad, años que formaron mi mente, pero definitivamente prefiero ser autodidacta, aprender a mi ritmo, bajo mis términos y lo que quiero aprender, además, eso de ser el target de las bromitas pendejas pesadas de la escuela, para nada es cool, que ahora hay como menos tolerancia para eso del bulling, pero en mis tiempos era “defiéndete mijita y no me estés chingando”, pero hasta eso ahora te dicen que no aguantas un poquito de TROLEO, chale, o sea, tienes que aguantarte, chale.

Conforme pasa el tiempo lo aceptas, lo aguantas y lo toleras, desde las clásicas bromas pesadas de preparatoria que a todo mundo le toco vivir, a todos, hasta las bromas más elaboradas o mejor dicho torturas complejas que preparaban para los ñoños. Bromitas para el entretenimiento general del grupito de amigos, salón o incluso la escuela entera, lo único bueno es que mientras unos se dedicaban a hacerte la vida miserable, digo, prepararte para la vida, no solo hacían eso sino que hacían más larga la brecha entre sus conocimientos y los tuyos, ventaja que hoy en día por lo menos yo uso a mi favor.

Pero en esos días solo podía decir “ay que chistositos, miren como me muero de la risa y la alegría, casi me hago pipi, buena broma chicos y chicas malvadas, de verdad gracias por ponerle a mi vida escolar sabor”

Nada más chistoso que traer un ladrillo todo el regreso a tu casa y que ni cuenta te des, ay que graciosas chicas, de verdad se esforzaron muchísimo con su broma, BRILLANTE, LA BROMA DEL SIGLO, DE VERDAD ES LA BROMA DEL SIGLO y buen toque rodear el ladrillo con mi bata blanca del laboratorio, excelente toque naranja fue el que le pusieron.

Pero bueno, sé que pudo haber sido peor y pude haber sido yo la que termino con

  • Acido en tu mochila
  • Una carta amenazadora, pero en broma
  • Que me rompieran mi experimento de química
  • Que destruyeran mi tarea
  • Que me escondieran mi mochila 4 días
  • Que se robaran mi dinero, pero en broma

Por eso yo me la vivía escondida en mi madriguera, digo, salón de clases aferrada a mi mochila,  realmente no fue tanto así, pero después de que me hicieron la broma del “siglo” y me buscaron por pura lastima un novio falso, comprendí que estaba en la jungla y no debía confiar en nadie.

La peor época de bromas fue la preparatoria, días en donde la creatividad y el ocio están en contra de ti, y aquel cretino que diga que los mejores años de su vida fueron los de la preparatorio fue porque se dedicó a hacerle la vida miserable a los demás.

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