Ayer mientras hacía limpieza de la agenda del celular, a las 2am, en mis ratos de insomnio, me puse a pensar en lo difícil que es para algunas personas borrar contactos, para mí esto de la limpieza cíclica de mis agendas, es algo normal, incluso podría decir yo que es natural.

Para mí es bastante simple, entro a las agendas de mis celulares y me pongo contacto por contacto a ver quién se queda o quien se va, personas con las cuales no haya hablado en más de 6 meses sin pensarlo o dudarlo son borradas de mi agenda; lo mismo sucede con Facebook, si no hablo con alguna persona, para que carambas la quiero ocupando espacio en mis contactos.

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Y también hay otra regla que aplico para borrar o no borrar a alguien, si no tengo la menor idea de quien sea, donde lo conocí o en qué empresa trabaja, pues también, lo borro.

Que por cierto, me encanta hacer ejercicios de memoria con el celular y cada contacto que tengo, me gusta activar mi memoria recordando el rostro de la persona, si la conozco en persona y en donde la conocí; que por cierto suena raro no, eso de “si conozco a la persona o no”, pero en mi trabajo diario tengo relación con muchas personas de relaciones públicas de distintas marcas, no presumo por cierto, así que normalmente esas personas de relaciones públicas nos hablamos muchísimo por email, a veces necesito sus datos de contacto para coordinar entrevistas o alguna promoción, pero normalmente todo es por email, sin embargo esas personas terminan en mi agenda y de vez en cuando, cuando ando de ociosa, o cuando hago limpieza de contactos o cuando estoy agilizando mi memoria, me pongo en plan didáctico a recordar a todos esos contactos y normalmente siempre termino recordando algo de ese contacto, si no lo hago me torturo por horas hasta que se dé donde conozco a esa persona.

Qué bueno, debo aceptarlo, en mi agenda si tengo a personas con las cuales no hablo mucho, o en más de un año, en mi agenda tengo el teléfono personal de varias personalidades públicas importantes, obvio, no les hablo nunca, no es que yo sea stalker, pero conservo sus datos de contacto porque en un momento ese contacto puede ser útil, si, lo sé, es poco probable que me recuerde Paulina Abascal o Mauricio Castillo, pero hay tácticas de convencimiento y ventas que tengo bajo la manga, cuando sea el momento de usar ese contacto.

Ya saben, el clásico “hola Paulina, como has estado, espero que te acuerdes de mi”, y por la pena de no recordarme, pretenderán que si, jajajajajaja, que obvio, si los conozco, obvio, jajajajajaja.

Pero ya estoy divagando con toda la experiencia de borrar o no borrar a una persona de tu agenda telefónica y todo el proceso mental que esto conlleva; creo que para muchos la experiencia de borrar contactos del celular no es tan lúdica o didáctica como lo es para mí, tengo que admitirlo, a mí me parece muy simple, solo doy click en borrar sin pensarlo.

No creo que tenga que ver con ser impulsivo o tajante, más bien soy pragmática y no le doy muchas vueltas al asunto, pero en este mundo no todos son como yo, he descubierto que para mí cosas que son súper normales para los demás no lo son. Podría jurar que para muchas personas borrar contactos del celular es una abominación, algo que es impensable, por aquello de que en cierto momento ese contacto puede ser útil, como mi teoría de no borrar a personalidades públicas de mi teléfono, las personas normales la aplican para todos sus contactos de la agenda.

La maestra del jardín del niños, el que te daba clásicas de guitarra hace 15 años, el primo del vecino que tiene un Xbox que te lo presto una vez y así se llena con más de 100 contactos de personas que no has visto en más de una década, que no tienes la intención de volver a contactar, pero aun así, no te animas a borrar de tu teléfono celular.

¿Por qué?

Creo que la teoría más lógica de no hacerlo, radica en la utilidad de ese contacto, alguna vez podría serte útil alguien que conociste hace muchos años o podrías sacarle provecho; pero seamos honestos, pedir un favor es algo complicado y complejo, es más, con nuestros amigos más frecuentes, esos con los que tenemos confianza y trato directo, no es tan fácil pedir un favor, ahora imagina tomar el teléfono para llamarle a alguien y pedirle algo, así de la nada y 10 años después, NO CREO QUE FUNCIONE, o por lo menos pienso eso yo, porque siempre las personas terminan guardando mi contacto para solo pedirme favores, porque yo conozco a todo el mundo.

Sin embargo, soy de la idea de que si me vas a pedir algo, por lo menos un saludo y antes unas llamadas para preparar el terreno.

Pero seamos francos, los contactos del pasado no son útiles y no van a aportar mucho a nuestro presente, por lo único que no los borramos es por una cosa, nos recuerdan una época pasada, una época feliz o nos recuerden a esa persona que solíamos ser, esa persona que nos trae muchos recuerdos y añoranza. Y bueno, a veces no nos atrevemos a borrar un contacto del celular o un email, porque tenemos la esperanza de en algún momento, volver a hablar con esa persona, como solíamos hacerlo.

Cuando eso suceda y mires un email o el teléfono de alguien con nostalgia y no te atrevas a llamarle o mandarle un email, creo que es tiempo de borrar ese contacto, sino terminarás platicando con el email de alguien o mirando el número celular.

Hay que ser prácticos y dejar las ataduras con el pasado, vivir el presente y borrar esos recuerdos, borrar contactos del celular contactos del teléfono puede ser tan fácil o tan difícil como uno se lo permita.

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