Extrañamente he perdido las palabras cuando se refiere a amor, tal vez perdí la inspiración, tal vez se fue mi muso o tal vez me he alejado un poco, por no decir mucho del sentimiento. Tanto, que tengo postergando hacer este post por mucho tiempo, es más, cualquier post que tenga que ver con amor, es algo que termino postergando, al rato lo hago, pero ese tiempo nunca llega; como si no tuviera postura definida u opinión alguna, así que lógicamente QUE VOY A ESCRIBIR DE AMOR, si de eso no tengo nada que decir.
Como si se me hubiera secado el cerebro o mejor dicho el corazón, no, realmente no tengo seco el corazón, afortunadamente tengo el corazón más grande que pueda haber en este planeta, pero a veces creo, cuando se habla de amor, ahora creo que hay que ser moderado, hay que ser consciente y de cierta forma precavidos.

Pero ¿qué?, es raro que yo vea de esa manera el amor, esta etapa sin sentimientos o sin posturas optimistas frente al amor, me recuerda a mi periodo gris, digo, si Picasso tuvo un periodo rosa y uno azul, yo puedo tener un periodo gris. Finalmente ambos somos artistas pasionales, y esta falta de sentimiento me recuerda muchísimo, aquella etapa en la que deje de creer, cada día creía un poco menos, y un poco menos y un poco menos, y eso apestaba.

¿Qué me ha pasado?, si yo era o soy, todavía no lo descubro, de esas personas que siempre siguen a su corazón; romántica empedernida, soñadora constante, de esas personas que expresan y externan todos esos sentimientos. Siempre me he caracterizado por decir las cosas cuando importan, o sea, cuando se sienten, porque ya después, después no tiene caso. Fiel defensora de las ideas locas, de las corazonadas y seguir todos los impulsos locos y aventureros cuando se refiere no solo a amor, si no también a ideales y sueños; yo soy de esas personas que alientan a todos a encontrar su camino, a buscar su verdad y a encontrar a esa persona a la cual amar. Rayos, creo que sonó a canción, no estoy segura si de forma inconsciente estoy plagiando una canción, o simplemente soy así de cursi, las dos cosas pueden ser factibles.

La única buena noticia es que todavía hay algo por ahí, todavía tengo esa chispa y ese sentimiento, pues cursilería, jajajajajajaja, para seguir hablando de amor. UFFFFFF, buena noticia, porque es mi columna más leída, más consultada y más popular en resultados de búsqueda.

El que yo deje de hablar de amor, es como tener una pastelería sin pasteles, es extraño.

A qué se debe, me pregunto con mucha insistencia, porque un adulto esperanzado, uno que cree que todo es posible, por qué dejar de creer, por qué deja de estar en sintonía, por qué deja de decir las cosas, por qué se hace precavido y por qué pierde el valor, ¿por qué?

Creo que la clave de esa prevención, es el miedo inherente que da la experiencia.

Hace algunas semanas hablaba del lastre emocional, pero no hablaba de mí; en ese momento hablaba de los demás, de todos en general y de alguien en particular, pero no hablaba de mí, sin embargo hoy entiendo que ese lastre emocional a todos nos afecta, incluso a la persona más romántica de este mundo. Simplemente llega un buen día, en el que la experiencia nos roba ese valor, esa ingenuidad para poder expresar nuestros sentimientos como los sentimos, sin miedo, bueno, con miedo, pero con la esperanza de que esas confesiones hagan la diferencia, de que esos segundos de valor puedan cambiar al mundo.

Porque solo aquellos que están tan locos para creer que pueden cambiar al mundo, son quienes lo logran. Supongo que esa valentía debe ser recompensada.

Amor di lo que sientes, la regla de 10 segundos de máximo valor
Si yo te preguntará, en este momento, si tuvieras la oportunidad de decir algo, de expresar tus sentimientos, ¿lo harías?, ¿Qué es lo que dirías?, pero saben, en este momento mi yo prudente me hace recordar, y que ganas diciendo eso, por algo en un principio no lo dijiste.
No sé si es una buena herramienta de supervivencia el cinismo y la desesperanza, no sé realmente que tan buena sea.

A pesar de todos los miedos, dudas, escepticismos, debo confesar que sigo creyendo en la idea original, hay que tener valor, hay que enfrentar nuestros miedos y hay que decir las cosas, siempre hay que decir lo que sentimos, porque callarlos es el camino al infierno, uno que quema lenta y dolorosamente, obvio, metafóricamente hablando.

Sí, sigo pensando que las cosas deberían decirse, deben gritarse y deben expresarse, es mejor afuera que adentro, siempre lo he sabido y desde hace mucho quería escribirlo, la regla de máximo valor, 10 segundos de valentía que pueden cambiar al mundo, TU MUNDO. Pero tenía algunas semanas sin poder expresar de forma coherente alguna idea referente a este tema; de verdad, tengo dos semanas queriendo escribir este post, hasta que hoy, hoy deje de postergarlo.

Ayer recibir una confesión, una confesión de media noche de amor, esos amores sublimes e idealistas, me hizo que pasará mucho tiempo pensando en el valor que se debe tener para decir algo, para confesarle a alguien que se le quiere, y no de cualquier manera, sino un cariño 360° que incluye complicidades, amistad, estimación, aprecio, idealización y deseo.

Curioso, el amor es extraño y normalmente crece más cuando pasamos mucho tiempo contemplando de lejos al amor, lo que simboliza y lo que representa una persona en nuestra vida.
Pero eso no está a debate, los amores platónicos, sino más bien las confesiones y el valor que viene con ellas.

A veces esas confesiones, pueden alegrar de mil maneras a la persona que las escucha o las lee, para regresarle nuevamente la ilusión que perdió con el tiempo.

1) Y la más importante… amo tu manera de escribir, divertida, informativa pero siempre loca! Te lo dije desde que te conocí. Eso fue lo primero que me llamó la atención de ti y por lo cual tengo cierto crush contigo.

Ah, mi locura, esa de la que tanto me quejo yo y los demás, resulta que mi mayor desperfecto es mi mayor atractivo siempre.

Y es gracias a esa locura, que puedo decir y por experiencia propia que cuando se trata de amor, siempre tienes que decir lo que sientes, no solo es una regla de la vida, sino es una máxima del amor, di lo que sientes, sin importar el miedo, sin importar quedar como tonto/a, sin pensar en que muy probablemente te digan que no, como dicen por ahí, el no ya lo tienes, AHORA VE POR EL SÍ.

Neta, di lo que sientes, así como va, sin pensarlo mucho, porque entre más lo pienses menos lo harás, por ello te propongo una herramienta, la regla de los 10 segundos de máxima valentía.

¿En qué consiste?

Para decir lo que sientes, existe un pequeño truco que quiero compartir contigo, todos los días de tu vida, si, esos días que restan y que vienen, todos y cada uno de ellos, permítete 10 segundos de máxima valentía. Algo que no harías normalmente, algo que te da miedo, pero cada día, date 10 segundos de valor, para hacer ese algo increíble, para romper los esquemas y desafiar los paradigmas.

No estoy diciendo locuras, nooooooooo, el que haya tomado esa idea de una película, no significa que sea algo tonto, a mí me parece brillante. El hecho de cada día hagas algo valiente, algo que por 10 segundos te permita ser un súper héroe, ese es el súper poder más increíble del mundo.

Haz la prueba y cuando no te atrevas a confesar un sentimiento, recuerda que al día tienes la obligación de tener 10 segundos de valor, para decir algo, así que toma aire y trata de decir en menos de 10 segundos todo aquello que tienes atorado en el pecho.

¿Yo?, ¿Qué es lo que yo diría en mis 10 segundos de máximo valor?, mmmmmmm, no sé, afortunadamente cada día tengo 10 segundos para hacer una locura.

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