Amor a primera vista

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Alguna vez te ha pasado que vas por la calle cuando de repente te subes al camión o al metro y sin previo aviso en una estación random, de la nada, te encuentras con alguien que simplemente es irresistible para ti y solo tienes unos minutos para hacer una locura arriesgada para volver a ver a esa persona; aunque normalmente en vez de actuar uno termina imaginando toda una película romántica o intentando hacer algún movimiento. Bueno, no tanto así como una historia romántica, pues no obvio, pero sí buscas la excusa, el pretexto o la forma de sonreír y decir “hola” aunque eso normalmente nuca pasa y justo cuando tienes el valor o crees que estas a punto de sonreírle él o ella se baja y desaparece para siempre de tu vida, guaguagua.

Amor a primera vista

Pero mientras en ese breve periodo de tiempo hurgas en tu imaginación y en todos los escenarios posibles buscando un dialogo, una ventana, una oportunidad para presentarte con esa persona que te flecho con una mirada; como si el malandrín de cupido los hubiera flechado instantáneamente mientras ambos se miran casualmente mientras buscaban un asiento vacío.

Y hasta la semana pasada yo creía que eso era imposible, una jalada, una locura que escuchábamos en canciones como la de James Blunt en “you’re beautiful” o cosas que veíamos en videos de División Minúscula, es más, hasta te la compro como parte del plot de un filme de los ochentas; pero de eso a que fuera realidad y ese escenario exótico en donde el contacto visual y esas miraditas cuentan una historia que nunca pasará, eso no lo hubiera creído nunca, hasta que claro, me paso y solo me bastaron 10 minutos para convencerme de ello.

Realmente nunca pensé que podría pasarme a mí y sentir una increíble atracción por alguien que nunca más volveré a ver, como si fuera salido exactamente de una película mientras una extraña sube al bus y solo ve un lugar al fondo junto a un chico, algo rebelde, de cabello largo a los hombros con un estilo rizado, en jeans oscuros portando una chamarra de cuero con un look de rebelde, los dos sentados hasta atrás mirándose de reojo, tratando de buscar una pista, imaginando una forma sutil de decir hola antes de que tiempo terminara, pero no fue así.

No sé porque pero estar sentada junto a aquel chico, intentando hacer conversación mientras su peculiar perfume se mezclaba con olor a cigarro me intoxicaba con ganas de saltarle al cuello,bueno, no tanto así, pero sí.

Afortunadamente solo me paso una vez y ya pasó, supongo que solo fue un chispazo de locura en medio de esta realidad extraña.

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