Hay momentos en la vida que uno nunca olvida, momentos que no solo se graban en la memoria, sino que se graban en la piel o mejor dicho se tatúan, incluso aunque sean fugaces, breves, instantáneos, efímeros o diferentes, aunque esa persona sea como un cometa pasajero en tu vida o una especie de trance, eso no importa, ser testigo presencial de aquel suceso que puede durar solo 5 segundos o más, se convierte en un momento que siempre recordarás, ese momento se te graba y lo sabes, sabes que se ha convertido en una polaroid en tu cabeza.

Uno nunca sabe cuándo está a punto de conocer a alguien muy importante, no es como si la vida te diera una advertencia, acabas de mirar hacia arriba y ahí está con una extraña sonrisa que no se te olvida, no sabes más que lo que acabas de ver, no sabes lo que pasará en el incierto futuro y ni te importa, solo sabes lo que estás viendo, solo entiendes lo que estas sintiendo, solo sabes que esa persona será inolvidable, solo lo sabes y ya.

Así que saber eso, te hacer correr cualquier loco riesgo sin pensarlo mucho, incluso sabiendo que es un error, tienes que hacerlo de todos modos.

¡Simplemente me encanta!

Y entre más conoces a esa persona, entre más descubres sus secretos, sus misterios, sus manías, sus cosas raras, sus ideas extravagantes, su esencia, entre más pasas tiempo descubriendo a una persona para armar ese rompecabezas, esos momentos se te graban, para convertirse en momentos que podrías recordar para siempre, a veces como maldiciones y otras tantas como dulces bendiciones; que dependiendo de esa lucha interna que libras contigo mismo, en la que te preguntas si es buena idea o no dejar que esos momentos sean simplemente inolvidables, esa lucha entre ceder o no ceder a tu intuición, esa lucha en la que la experiencia te dice “no, no es buena idea que te guste así alguien”, pero por más que te lo digas no puedes hacer que te deje de gustar como por arte de magia, no puedes hacer que tu atención se centre en otro lugar, no es algo que tú puedas controlar, aunque lo intentes, para darte cuenta que entre más luchas con ese recuerdo, con esa sensación, te das cuenta que más pierdes el control, esa sensación de control que te hace sentir seguro, entre más resistencia pones, más duro te da ese sentimiento de estar encantando o hechizado, entre más peleas, más termina gustándote para quedarte con la idea de que quieres ser un completo/a y terrible idiota para alguien, porque esa sensación de encontrar a la persona que no tolera tus defectos, sino que le gustan, eso es algo nunca antes visto.

Entonces llega ese momento, en el que esa idea te ronda la cabeza, luego llega el momento en que crees que lo sabes, luego llega el momento en que sabes que lo sabes pero no te atreves a decirlo y luego solo esperas a que llegue el momento en que sabes que lo sabes y ya no puedes callártelo.

Para convertirse en recuerdos que siempre tendrás presentes y si tienes buena suerte, serán momentos que te harán sonreír como tonta o tonto por varias horas, esa sonrisa tonta que indica que tu cabeza esta en otro lado, desconectada del mundo y conectada a otras cosas. Pero tal vez este exagerando y cuando uno pasa por ese preciso momento, es periodo, ese preciso instante en el que acabas de conocer a alguien que aprieta todos tus botones, es en ese momento cuando menos objetivo puedes ser, ese es el momento en el que un estúpido entusiasmo te embarga, ese momento en el que conoces a alguien que puede hacerte sonreír todo el día, por motivos extraños, por motivos que no son lógicos, simplemente te hace sonreír un detalle, una palabra que recordaste, una frase extraña o la enorme complejidad de esa persona, solo sonríes, solo eres, solo estas, solo eso y ya.

Y ese podría ser el preciso momento en el que conoces a alguien que llama tu atención, para crearte una exquisita confusión, un perfecto dilema que más que sufrido es divertido, en el que te reprimes a ti mismo por ese entusiasmo pero aun así lo disfrutas, ese momento en el que piensas lo peligroso que puede ser esa persona para ti, y no porque pienses que algo malo pueda hacerte, sino porque el hecho de que esa persona capture tu atención, porque esa persona tenga todo lo necesario para volverte loca/o, esa persona que sabe dónde apretar para sacarte de tu justo y perfecto balance, eso es peligroso; encontrar a alguien que pueda ponerte de cabeza justo cuando creías que ya nadie podía hacerlo, eso es peligroso, pero ese peligro te esa sentir esa chispa perdida y olvidada te hace sentir viva/o.

Uno nunca sabe cuándo conocerá a alguien especial, sólo pasa, conoces a esa persona y algo dentro de ti lo presiente, sabe que esa persona, ese individuo, uno en un millón, destaca; una persona capaz de atraer tu curiosidad para después convertirla en atención, esa persona que destaca del mar de personas que conoces diariamente y con las cuales interactúas, no es como si la vida te diera un aviso estés o no estés preparada un buen día conoces a una persona que simplemente te encanta, de forma lógica e ilógica, una persona que te hace olvidar el sentido común.

Una persona que te hechizo en tiempo record como nunca antes lo había logrado otra ser humano o eso te repites, una persona que te encanta, una persona que no solo te atrae físicamente sino que su retorcida mente llena de imperfecciones perfectas hace que sea un imán para ti, una persona que hace que tu cabeza no deje de dar vueltas, está ahí, metida en tu cabeza, mientras luchas para sacarte ese recuerdo, ese que te hace sonreír, mientras el mundo no deja de moverse rápido y veloz, para ti es como si ese instante se detuviera o fuera en cámara lenta, con ganas de dedicarle a esa loca persona Nothing But You, una canción sin letra, únicamente una melodía que explica cómo te sientes, un loco sentimiento que te convierte en una idiota y no te importa.
Aunque el sentido común te diga, calma, relájate, respira, serénate, cada vez escuchas menos a la lógica.

 

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